El lago Khovsgol: La perla azul de Mongolia

Llegamos al lago Khovsgol, el segundo lago de agua dulce más grande de Mongolia rodeado de altas montañas y onduladas colinas verdes. A esta zona la llaman la Suiza de Mongolia. ¿Sería el lago Khovsgol tan hermoso como lo pintan? ¿Mereció la pena hacer esta parada en nuestro viaje por Mongolia? Os lo cuento en este post.

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Cuando se habla de este lago siempre se habla de cifras: que si contiene el 2% de las reservas de agua dulce de nuestro planeta, que con sus 2760 km2 es el segundo más grande de Mongolia y con sus 262 m es el más profundo del país.

Si dejamos los números de lado, lo que si os puedo decir es que el lago Khovsgol es inmenso, tiene 136 km de largo y salvo que pudiéramos verlo a vista de pájaro, cuando estás en su orilla solo ves agua y es imposible ver el otro lado. Más que a un lago, tuvimos la sensación de haber llegado a la orilla de un mar inexistente en Mongolia.

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Si te gusta la fotografía de paisaje, el Lago Khovsgol es un buen sitio para que apuntes con tu objetivo en cualquier dirección y conseguir una foto para enmarcar. De esta zona os diré que también es perfecta para hacer senderismo, recorridos a caballo y en barco, así que es un lugar dónde puedes pasar un par de días entretenido.

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Eso sí, ojo con el clima. Es tal la rasca que hace aquí, que las aguas del lago Khovsgol se congelan durante gran parte del año, hasta tal punto que se puede cruzar con el coche, así que tenlo en cuenta. Nosotros estuvimos en agosto. Menos mal que nuestro ger tenía una chimenea, la tuvimos echando humo a todo gas durante todas las noches que pasamos aquí, menos mal porque de no haberla tenido nos hubiéramos convertido en carámbanos.

Esta zona es conocida porque aquí vive un grupo étnico muy peculiar, los Tsaatan Reindeer, los pastores de renos. Este pequeño grupo étnico tiene peculiaridades culturales que han mantenido intactas desde tiempos inmemoriales. Mantienen rituales chamicos y totémicos llenos de simbolismo, aunque por lo que son conocidos es por tener rebaños de renos.

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Khatgal              

En la entrada anterior de nuestra ruta por Mongolia nos quedamos visitando los Menires de ciervo, unas curiosas piedras de la Edad de Bronce. Habíamos pasado la noche en un camp cercano a este yacimiento llamado algo así como Bugan Chuluu Camp. La mañana siguiente tras el desayuno, salimos siguiendo las rodadas de otros coches con dirección a Morón y una vez aquí cogimos una carretera. Digo “coger una carretera” porque era algo completamente excepcional, ya que por aquél entonces llevábamos tres semanas sin haber pisado una y hacer un trayecto sin traqueteo al estilo batidora era ya algo impensable.

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La carretera serpenteaba entre las colinas hasta que pasadas más o menos tres horas llegamos a la pequeña localidad de Khatgal.

Khatgal es una ciudad pequeña. Bueno, en realidad más que una ciudad es un pueblo o un conjunto de casas de madera y chapa, con tejados de alegres colores, dispersas a lo largo de un camino sin pavimentar dónde desde luego uno, nunca se podría perder.

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Khatgal tenía el aspecto de esas ciudades fronterizas de una peli del lejano oeste. La diferencia con otros lugares de Mongolia, es que aquí al haber muchos bosques había muchas casas de madera, más que gers.

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Durante el invierno debe haber cuatro gatos, pero en los meses de verano la cosa cambia y se convierte en un lugar animado, ya que es la puerta de entrada al lago Khovsgol. Por aquí pasan muchos turistas, no hablo de occidentales, porque sobre todo lo que había era turismo interior. Con esto no quiero decir que sea un lugar animado, de esos en los que cuando cae la noche te puedes ir a algún bar de copas, no.

Solo significa que hay muchos gers turísticos donde te puedes alojar. Nosotros estuvimos en uno que se llamaba Baigali-Uud Camp. En el pueblo la electricidad brillaba por su ausencia, así que los días que pasamos allí terminaron tan salerosos como siempre, es decir, que después del atardecer cenábamos y más tarde apagaban el generador de nuestro campamento, indicador de que teníamos que ir al nido.

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En Khatgal había un par de restaurantes y una pequeña tiendecita, una especie de badulaque donde pudimos comprar tabaco y chucherías para entretener el estómago.

Recorrido del lago Khovsgol en barca

Fuimos a la orilla del lago Khovsgol y nos dirigimos al embarcadero. Junto a un antiguo traje de buzo y varios barcos oxidados se encontraba atracado un barco llamado Sukhbaatar que se dedica a cruzar el lago Khovsgol. Este fue el primer y único barco de la armada de Mongolia moderna que patrulló las orillas del lago. Junto a él, amarradas en el embarcadero, había también varias barcas turísticas.

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Una mujer ataviada con traje de generala daba instrucciones al montón de turistas locales que se agolpaban para lanzarse a las barquitas. A golpe de silbato ordenaba las filas indicando con su dedo regordete al más puro estilo marcial, dónde nos debíamos colocar.

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Además de hacerlo en estas barcas, otra opción para recorrer el lago Khovsgol es hacerlo con una lancha privada. Es más caro, pero saldrás al momento, y no tendrás que esperar a que la barca se llene. Otra alternativa para recorrer el lago Khovsgol es en kayak.

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Zarpó nuestra barca con rumbo a un lugar sagrado para los mongoles llamado Wishful Rocks.

Wishful Rocks es una pequeña isla y un lugar muy popular entre los turistas locales que vienen a conocer el lago. Aquí dejan motones de piedras sobre un promontorio. Supongo que se considera sagrado porque la mayor parte de lagos en Mongolia son de agua salada y este es una excepción por ser de agua dulce.

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El viaje en barco por el lago Khovsgol estuvo entretenido, ya sabes que a esas alturas del viaje estábamos hasta el mismísimo moño de ir en coche, por lo que agradecimos cambiar el medio de transporte.

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El agua es completamente transparente y limpia. Era tan prístina que había zonas en las que se podía ver perfectamente el suelo, aunque estaba a varios metros de profundidad. Se dice, que es un agua tan limpia y pura, que puedes beberla directamente sin que sea necesario tratarla y sin que luego te tires una semana sin salir del baño.

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En Wishful Rocks pasamos un buen rato paseando. Las vistas desde lo más alto eran bonitas y pasamos un rato divertido en el lago, además de ver el paisaje desde otra perspectiva.

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Senderismo en el Lago Khovsgol

Al día siguiente decidimos recorrer la orilla del lago, pero esta vez lo haríamos andando. No queríamos hacer una ruta concreta, sino que simplemente queríamos alejarnos de la ciudad siguiendo los senderos que bordean el lago.

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Si quieres hacer alguna ruta, hay guías locales en el pueblo que te llevarán a hacer varios recorridos por la zona. También puedes hacerlo a caballo, en todos los alojamientos ofrecen excursiones, pero nosotros solo queríamos andar.

Nuestra intención era alejarnos de Khatgal para apreciar mejor esa naturaleza salvaje de la que habíamos oído hablar.

Khatgal no se caracteriza por ser un lugar prístino, sin duda, en gran culpa por el turismo y su basura (turismo no solo el occidental). Para qué tirar los restos de la chocolatina en una papelera si en el suelo está muy bien.

El entorno de Khatgal además no se caracteriza por ser naturaleza en estado puro. Unos tanques de almacenamiento de hidrocarburos presiden la orilla del lago Khovsgol como recuerdo de la época soviética. Así que los alrededores del pueblo no era el lugar más bucólico del mundo. Para dar un paseo, teníamos que andar más.

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Nos pusimos a caminar, casi estábamos a las afueras del pueblo cuando a lo lejos vimos sentados bajo la sombra de un árbol a un grupo de hombres. De repente, un caballo pasó galopando a toda velocidad a nuestro lado. Cuando llegó a la altura del grupo de hombres, el jinete saltó de su caballo y sin mediar palabra le propinó a uno de ellos tal patada en toda el cabeza que aún no sé cómo no se la arrancó de cuajo.

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La escena fue de lo más violenta y Oscar soltó ¡Vaya la forma que tienen aquí de saludarse! Decidimos hacernos literalmente los suecos, no fuera que nos cayera a nosotros otra patada voladora y proseguimos con nuestro paseo como si no hubiéramos visto nada.

Lo cierto es que durante todo el viaje echábamos mucho de menos encontrarnos a gente, pero con escenas como ésta y con otras que presenciamos, con algunos personajes que iban verdaderamente cocidos, terminamos pensando que nuestra mejor compañía era la de los yaks.

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Vida salvaje en Khovsgol

Volviendo al lago Khovsgol, este se encuentra en la franja sur de la Taiga Siberiana, extendiéndose hasta la frontera con Rusia. Toda el área que ocupa es un Parque Nacional protegido, en el que hay que pagar una entrada para acceder y dónde habita una gran cantidad de vida silvestre: aves acuáticas, jabalís, cabras montesas, una especie de muflón que se llama argali, ciervos, lobos y hasta el leopardo de las nieves.

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Aves acuáticas si vimos, pero el resto de fauna no asomó la patita, al menos durante el par de días que pasamos allí. Solo vimos el ganado de los nómadas que veíamos a diario: yaks, vacas y ovejas que pastaban tranquilamente en los alrededores.

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A medida que nos alejamos de la ciudad todo cambiaba y al menos, sí estábamos rodeado por un paisaje inalterado y salvaje que era realmente bonito. En este lago te puedes bañar, pero hace falta ser muy caluroso, por no decir que debes tenerlos muy bien puestos, para lanzarte al agua sin el traje de neopreno más gordo del mercado.

Solo metí un pie y ríete tú del agua de las piscinas de la Granja de San Ildefonso, esas son un paraíso tropical comparado con aquellas gélidas aguas y eso que era verano.

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Lo cierto es que podíamos haber hecho un recorrido en caballo, el lago está rodeado por montañas de más de 2.000 metros de altitud con bosques y valles, pero no nos apeteció. También se puede pescar ya que el lago está lleno de esturiones, pero es algo que tampoco nos motivaba nada.

Los Tsaatan

Uno de los grupos étnicos que viven en los alrededores del lago Khovsgol son los Tsaatan, los pastores de renos.

El número de viajeros que viene hasta el lago Khovsgol cada vez es mayor, puesto que éste junto con el desierto de Gobi es uno de los lugares más conocidos del país. La afluencia de turistas motivó a algunos Tsaatan a quedarse en las orillas del lago Khovsgol de forma permanente y vivir en un tipi junto a sus renos.

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Nos pareció tan poco auténtico, puesto que es exclusivamente para que los turistas se hicieran unas fotos instagrameras, que solo los vimos de lejos y ni nos acercamos.

Si queieres conocer a los Tsaatan de una forma más responsable, sin que exploten a sus renos como en una atracción de feria, tendrás que viajar a unas cuatro horas de Khatgal, lejos de los gers turísticos. Además, te tendrás que poner en contacto con antelación con el Centro de visitantes Tsaatan. Esto es algo más complicado puesto que es necesario hablar mongol. Así que si quieres conocerlos de cerca, la opción más fácil es que os pongáis en contacto con una agencia local y hacer la excursión hasta allí.

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Los Tsaatan son pastores de renos y son únicos por la estrecha relación que tienen con estos animales, ya que los utilizan como vehículo, se alimentan de ellos y su piel les sirve para vestirse. Apenas quedan unas 300 familias y no siempre les gusta ser visitados por extranjeros, así que bueno, es un tema complicado. Si al final decides ir a verlos compra antes en el badulaque arroz o harina para dárselo como regalo. Nosotros cada vez que fuimos a dormir a un ger de los nómadas siempre lo hicimos, ya que es un gesto de cortesía que no puede faltar cuando vas a visitar a los nómadas.

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Nosotros decidimos no ir, así que no puedo deciros como es, ni si merece realmente la pena. Eso sí tener en cuenta el clima. A “Rudolf nariz roja” y sus congéneres les gusta vivir en un ambiente fresquito dónde en invierno las temperaturas rondan los -30 grados. Así que, si tienes previsto viajar hasta el territorio de los Tsaatan fuera de la temporada veraniega, tenlo en cuenta para ir vestido como si literalmente fueras a Siberia.

Otros sitios interesantes alrededor del Kvosgol

Quizás no te interese ni pescar, ni ir a ver renos, ni montar en caballo, ni andar, será quizás porque los lagos relajan mucho y amodorran. Bueno, pues has de saber que en los alrededores del lago Khovsgol hay otras alternativas a quedarte durmiendo en la camita de tu ger.

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A unos 65 km del lago Khovsgol se encuentra el manantial llamado Har Us (Agua Negra) un manantial formado por varios arroyos. Dicen que cada uno sirve para quitar una dolencia diferente.

No lejos de aquí se encuentra también la cueva Dayan Derkh. Muy famosa en el país por tener las pinturas rupestres más antiguas de Mongolia.

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Si lo que te gustan son los animales puedes ir también a conocer la reserva Ar Darhan.

Y la pregunta final, ¿Mereció la pena incluir el lago Khovsgol en nuestro recorrido por Mongolia? Para mí no lo fue. El lago Khovsgol es bonito, pero en Mongolia hay otros lagos más salvajes y auténticos me gustó muchísimo más el gran lago blanco rodeado de volcanes y mucho menos turísticos, pero esta es solo mi opinión 😉.

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Después de dos días en el lago regresamos a Morón. Allí cogeríamos un avión que nos llevaría hasta la capital de Mongolia, Ulán Bator, dónde por fin nuestros huesos descansarían en un hotel durante unos cuantos días. Si quieres saber todo lo que no te puedes perder allí echa un ojo a ese post.

Feliz Fin de Semana 😊

10 comentarios en «El lago Khovsgol: La perla azul de Mongolia»

  1. Querida turista Lagunera:
    Veo que la excursión de hoy te depcepciono un poco. Yo por las fotos me parece un sitio chulo, aunque claro, comparándolo con otros sitios de Mongolia posiblemente no haya color.
    Supongo también, que estabais a esas alturas del viaje estabais cansados y saturados de la idiosingracia mongolesa.
    Deseando saber cómo es Ulán Bator.
    Un besote y feliz finde.
    Horacio

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    • Pues sí, supongo que estábamos con una invasión de desgana, pero no nos encantó. Supongo que algunos lugares los ponen con adjetivos calificativos demasiado positivos y te creas una imagen que no es. Un beso y a disfrutar del finde

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  2. Uff, me quedo mu loco con la patada voladora del jinete no me gustaría ser cabeza. Parece un sitio estupendo para amodorrarte, sí, pero si es verdad que existiendo otros lagos mongoles más recomendados por «Vagando por Mundopolis», a la hora de priorizar en mi futuro viaje a Mongolia (espero que no muy futuro), se tendrá en cuenta. Un saludo!!!

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    • pero ve pocos días que sino entras en un bucle muy malo…créeme. Ni te imaginas como eran algunos, como cruzarse con caballo loco y pluma negra después de una noche loca de vodka chinggis… no veas¡¡ Un abrazo David y a disfrutar el finde:)

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  3. Buff! ¡Menos mal que el lugar tampoco ha sido de los que más ha triunfado en vuestro corazón viajero! Porque las fotografías me han encantado, llenas de atmósfera y sensación de lugar. Si las hacéis con más motivación y cariño no sé lo que hubiese salido de ahí.

    Los lugares más turísticos es lo que tienen, en mi opinión se tiende a basar la economía en el postureo y se pierde la esencia principal del lugar. Creo que si lo hubiéseis encontrado más natural y sincero igual lo disfrutábais más. Ahí está la gran diferencia entre el viajero y el turista.

    De todas formas, como lector te digo que es siempre de agradecer la sinceridad y transparencia que tienes a la hora de ofrecer tu visión porque nos muestras lo bueno y lo malo y luego cada uno puede decidir si incluir o no la parada en su ruta. Hacéis un gran servicio al resto de viajeros.

    ¡Saludos!

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    • Tienes razón, no caló mucho en mi corazón viajero. No sé, es que el país no me encantó y tanto mis amigos como yo teníamos mucha ilusión en conocerlo, a lo mejor le pusimos demasiadas expectativas, infundadas o quizás es que estuvimos muchas semanas allí. Sea lo que fuere te doy la razón en que el lago tenía una atmosfera especial y es cierto que si ahora me pudiera teletransportar allí quizás lo disfrutaría más. Bueno lo cierto es que ahora me conformaría con ir a Bollullos del Condado jajaja. Un abrazo y buen finde¡¡¡

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