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La Gran Mezquita de Djenné, Mali

Hoy viajamos hasta África Occidental, para conocer la mezquita de adobe más grande del mundo, la Gran Mezquita de Dejenné en Mali.

En el S. IX el islam comenzó a introducirse en África Occidental a través de los comerciantes que iban en las largas caravanas que atravesaban África, de las que ya os hablé en otros posts como en el de Tamegrout.

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La mezquita de Djenné se construiría siglos más tarde, en el S. XII cuando el Sultán de la ciudad se convirtió al islam. Para edificarla, se emplearon materiales que había en la zona, barro que se obtuvo del cercano río Bani y paja. Además, se recubriría con una mezcla de lodo y yeso que daría un aspecto liso y pulido a su fachada.

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Fue diseñada con un estilo propio, que solo se puede ver en esta zona de África. Los sucesores del Sultán ampliarían la mezquita construyendo las torres y una muralla.

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Lo malo de emplear este tipo de materiales en las construcciones, es que requiere un mantenimiento anual. Ya que han de ser reparadas y restauradas con frecuencia debido a los daños que causan las inclemencias meteorológicas.

La mezquita de Dejenné terminó casi en estado de ruina, cuando en el S. XIX la ciudad entró en guerras tribales. Años después, cuando los franceses ocuparon Mali decidieron reconstruirla y desde entonces continua en pie.

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A Djenné viajé hace muchos años, cuando Mali estaba libre del azote del terrorismo y era un lugar al que se podía viajar tranquilamente. Un país lleno de preciosos rincones, autenticidad y misterio, al que en algún momento espero regresar.

Era diciembre, estaba lejos del frío que congela Madrid por estas fechas y aquí en Djenné me estaba abrasando bajo el sol. Cuando llegué a la explanada que se encuentra frente a la mezquita, estaban comenzando a montar un mercadillo. Me quedé frente a la imponente fachada de la mezquita contemplándola, pero no pude entrar.

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La entrada a la gran mezquita de Dejeneé se prohibió a los occidentales años atrás, después de que la revista Vogue hiciera una sesión fotográfica dentro de la mezquita.

Los imanes locales quizás pecaron un poco de ingenuidad, ya que dieron permiso a los fotógrafos de la revista, para hacer una sesión fotográfica. Lo que no se imaginaban, era que no iba a ser un reportaje sobre arquitectura islámica, sino que la mezquita serviría de marco para un reportaje de moda. Las modelos no iban precisamente muy tapadas y lo peor de todo, es que aparecieron en las fotos fumando y bebiendo, en el interior de la mezquita.

Aquello fue demasiado, una ofensa total, así que por culpa de aquellas fotos, no se volvió a permitir la entrada de un occidental no musulmán, en la mezquita.

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No importaba que no se pudiera entrar, ya que desde fuera el edificio es imponente, surreal, magnifico. Un gigante de barro, del que sobresalían unas grandes vigas de madera llamadas “toron”, que le daban un aspecto de erizo gigante.

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El objetivo de las vigas que sobresalen por toda la fachada del edificio no es solamente decorativo, sino que sirve de andamio para poder reparar su fachada.

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Cada año se celebra el “Crepissage de la Grand Mosquée”, un festival en el que participan todos los habitantes de Djenné. Acuden a la mezquita para enlucir su fachada y van subiendo por las vigas con el objetivo de llegar a los rincones más altos para poder repararla.

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Otra cosa curiosa que me llamó la atención era la ausencia de ventanales. Por lo visto en el techo si los hay. Desde la fachada solo se venían pequeñas ventanitas, que poca luz deben de proporcionar en su interior. Me dijeron que se construyó así deliberadamente, para evitar que los fieles que acuden a rezar, se distraigan.

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Frente a la mezquita había un edificio con una pequeña tienda de souvenirs. Su azotea plana hacía las veces de terraza y su ubicación era perfecta. Desde allí se tenían unas vistas privilegiadas de la gran mezquita de Djenné, así que subí hasta allí para contemplarla desde las alturas.

Desde la azotea pude ver mas de cerca las cúpulas de las torres. Estaban coronadas por unos huevos de avestruz, que son un símbolo local de la fertilidad.

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Fue declarada Patrimonio de la Unesco en 1988 por ser un edificio único en el mundo.

La mezquita sobresale como un gigante en el pueblo, formado por pequeñas casitas la mayoría de una o dos plantas, hechas también en su mayoría de ladrillos de adobe.

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Tras dar un paseo por el pueblo rodeada de burros, cabras y niños que correteaban por todos los lados, regresé a la explanada que hay frente a la mezquita. En tan solo un par de horas ya estaban todos los puestos del mercado funcionando al cien por cien y no podía estar más abarrotado de gente.

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Aquel mercado era un barullo colorido sin igual, en el que decidí internarme para ver lo que vendían y compraban.

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En los puestos había de todo, desde ropa usada, mantas, especias, palanganas de plástico, fruta, gigantescos tubérculos, carne.

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Era un auténtico espectáculo de color, sobre todo por los bonitos estampados que usan, siempre en colores vibrantes. Atravesar los pasillos del mercado era como adentrarse en la mismísima marabunta.

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Pero las reinas de aquel mercado eran las elegantes mujeres malienses, que llevaban en sus cabezas de todo. Las miraba maravillada y pensaba que sucedería si yo hiciera lo mismo con la bolsa del supermercado😂….A parte de haber desparramado todo, seguro que se me hubiera partido el cuello, pero ellas no.

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Palanganas, cajas, cestos gigantes de mimbre que sobresalían de sus cabezas cual tocados impresionantes e impresionistas, hacían las veces de bolsa para la compra. Pese al peso que debían llevar, andaban con tal elegancia que parecía que llevaran plumas en la cabeza, en vez de pesados fardos.

Pasé un rato contemplando aquel espectáculo y busqué un sitio para comer. Dejenné y su gran mezquita es uno de los muchos rincones fascinantes que tiene África. Un pequeño tesoro ahora amenazado, en el que espero que regrese la calma perdida que yo disfruté.

Feliz fin de semana😊

10 comentarios en “La Gran Mezquita de Djenné, Mali”

  1. Vaya, tus viajes me dejan exhausto. Y es que tus crónica son tan visuales, que uno se involucra fácilmente en tus recorridos. Una verdadera lastima que no pudiste entrar a la mezquita. Las construcciones son impresionantes, más aún si han sido construidas a base de barro. Como ya es habitual en ti, las fotos están magníficas. Complementan tu visita de manera que nos damos una idea más clara de lo que nos estas describiendo. Siento curiosidad por saber dónde pasarás tus cumpleaños. Cada fecha especial en el calendario, va ir teniendo una ciudad diferente. Saludos y un gran abrazo Belleza Caminante.

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    • Pues mi cumpleaños este año en Madrid, es dentro de muy pocos días y por poco no lo paso aquí en Taiwán. El año pasado estuve en isla de Pascua y lo que más ilusión me hizo fue poder bañarme como si fuera un dia de enero como uno de verano. Muchas gracias Manuel por regalarme siempre palabras bonitas,

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  2. Como bien dices, África siempre fascinante. Ójala la situación en Mali cambie pronto y podamos acercarnos de nuevo a la mezquita para poder admirarla y sacar fotos tan chulas como las que has puesto en tu entrada esta semana. Me he quedado con la duda de decidir que me parece más facinante, si la mezquita o el mercado de Djenné. Un beso y que los reyes magos te traigan nuevos viajes.
    Un beso.

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    • Que razón tienes, África es fascinante. Ambas cosas eran muy interesantes, tanto la mezquita por lo curiosa que es, como el barullo del mercado. Igual te deseo, que los reyes te lleven por allende los mares para que nos sigas contando tus aventuras

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  3. Buffff Bea, ¡que construcción tan curiosa y con una imagen tan potente!!!
    Un post muy bonito aún a pesar de no haber podido entrar.
    Queda el misterio que esconde dentro, aunque no creo que supere el que se ve desde fuera.
    Feliz Año !!!! Creo que aún no me quité el chip de «Feliz Año» porque aquí aún siguen con el mantra ese. jaja.
    Besos.

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    • El lugar es de lo más recomendable, lastima que ahora por la situación del país sea difícil ir, pero si el lugar está rodeado de encantó y misterio. Un besote y feliz año, aquí a más de 10 km de España Tb siguen el mismo mantra

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  4. Jo, qué falta de respeto la de la revista Vogue, normal que ya no se fien. Pero bueno, cómo bien dices, desde fuera también es impresionante. Vaya joyas nos descubres! Un abrazote!!!

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    • Si imagínate la que debieron liar como siempre pagan justos por pecadores así que me quedé sin verla, aún así es una pasada. Que pases buena semana

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