Arba Minch: Los Dorze y el Lago Chamo

Continuamos con la siguiente etapa de nuestro viaje a Etiopía. Atrás dejábamos Gondar y el norte del país. Tras pasar un día en Addis Abeba, pusimos rumbo al sur de Etiopía, siguiendo la fractura que ha dejado la gran falla del Rift, hasta llegar a nuestro destino Arba Minch.

En esa zona pasaríamos un par de días. Conoceríamos los grandes lagos etíopes, escarpadas montañas y pequeñas comunidades como las de los Dorze o los Gurage.

De Addis Abeba hasta a Abaminch hay unos 500 kilómetros. Completarlos nos llevó unas nueve horas por carretera. Así que al final del día terminamos con las posaderas que hacían dibujos geométricos. Y eso que no hicimos todo el recorrido del tirón, sino que fuimos haciendo varias paradas en el camino.

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Mientras íbamos por la carretera contemplaba el paisaje y no dejaba de sorpréndeme. Supongo que recordaba las grandes hambrunas por las que había pasado Etiopía y quizás aquellas noticias habían dejado en mi cabeza un imaginario que no tenía nada que ver con lo que estaba pasando ante mis ojos. Kilómetros de paisaje verde, frondoso y fértil ¡que ni en Asturias había tanto verde!.

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Apenas nos encontramos con circulación en la carretera y salvo pesados camiones cargados hasta los topes, solo nos topábamos con gente caminando o en pequeños carruajes tirados por caballitos. Además, la carretera es estupenda que para eso es “made in Spain” 😜.

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Otra cosa que me sorprendió, fue que cada dos por tres los arcenes eran ocupados por pastores que encabezaban una inmensa procesión formada por cientos de cabezas de ganado. Antes de ir a Etiopía posiblemente lo que tenía en la cabeza era la posibilidad de encontrarme con una sola vaca y que estuviera famélica. Pues he de deciros que en mi vida he visto tal cantidad de vacas, había cientos de ellas. Está claro que lo que yo imaginaba no correspondían con la realidad.

Ruta de los Lagos Etiopía

El primer lago con el que nos topamos a los pocos kilómetros después de salir de Addis Abeba, fue con el Lago Ziway. Sin duda podría llamarse el lago de los marabúes puesto que había por todos los lados. En el Lago Ziway había muchísimos pájaros y en el centro del lago hay una isleta que le sirve de santuario. Este es otro de los lagos de Etiopía que se puede recorrer en barca, nosotros solo estuvimos un rato paseando por su orilla.

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Unos kilómetros más adelante nos topamos con otros tres lagos del valle del Rift. El Langano al que los etíopes le llaman el agua dorada por el tono de sus aguas, el lago Abijata y el lago Shala éste último es el único sin vida. El lago Shala es uno de los lagos más profundos de África con 260 metros de profundidad. Su lecho contiene azufre y está rodeado de nubes de vapor que salen de las grietas del suelo, dónde hierve el agua.

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Alaba Kulito

Se que el nombre os parecerá de coña, pero en etíope no tiene ningún tipo de connotación. Alaba Kulito es un pueblo dónde viven los altísimos “Gurage” un grupo étnico que vive en unas llamativas y altísimas cabañas circulares, con grandes cenefas decoradas con animales.  En su interior tiene poste central del que salen grandes radios de madera que dan soporte al gigantesco tejado de paja.

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Cestillos de mimbre y cerámica colgaban sobre estos soportes de madera. Los gurage guardan en ellos las mejores semillas que utilizarán en su siguiente cosecha. Son agricultores y además de ensete o falso banano, cultivan chat y café.

También tienen algo de ganado, cebús que no dan mucha leche y la poca que sacan no se la beben, sino que la utilizan para hacer mantequilla que guardan en ollas hasta que se pone rancia. No penséis que es para comérsela, sino que la utilizan como remedio medicinal y es fácil saber donde la guardan porque echa un tufillo muy especial.

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Las camas están hechas con barro o son de piedra y madera. Lo curioso es que como la familia comparte la estancia, para lograr tener privacidad en la cama de matrimonio ponen una barrera en el medio que impide a los niños ver desde sus camas a sus padres en los momentos de pasión.

Éste es quizás el grupo étnico con las cabañas más grandes que vimos. A medida que fuimos bajando más al sur, curiosamente el tamaño de las chozas iba disminuyendo en altura.

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Regresamos a la carretera y paramos en Sodo dónde viven los Wolayta. Cerca de aquí hay una gigantesca e impresionante cascada. Como el agua que cae por ella está completamente embarrada los etíopes la llaman “la cascada de chocolate”, mereció la pena parar porque la cascada es impresionante.

Arba Minch

Arba Minch es una ciudad grande, no tiene nada en especial ni es un lugar interesante. Lo único bueno es que tiene varios hoteles donde alojarse y a nosotros la ciudad nos sirvió de base para conocer esta zona de los lagos de Etiopía y al pueblo Dorze.

La ciudad esta partida en dos. Al norte se encuentra la zona comercial y la más residencial llamada Sikela y al sur de ésta se encuentra Shecha, aquí fue dónde nos alojamos nosotros. Si necesitáis cambiar dinero en esta zona hay un par de bancos.

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Nosotros nos alojamos en el hotel Paradise Lodge. El hotel estaba bien, era agradable y lo mejor eran las vistas espectaculares que se tenía del lago Abaya.

Los Dorze

Si hay un pueblo curioso en esta zona son los Dorze y lo más característico de este pueblo son sus casas con forma de elefante.

Amanecía en nuestro segundo día en Arba Minch. Digo amanecía, porque todos los días nos levantábamos con el kikiriki de los gallos. Como por la noche poco se podía hacer a parte de tomar unas cervezas en el lodge, nos íbamos a dormir pronto, así que madrugábamos bastante para aprovechar el día.

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Dejamos atrás Arba Mich y las carreteras asfaltadas para adentrarnos por empinadas y polvorientas pistas de tierra hasta las montañas. Íbamos a dedicar toda la mañana en visitar las aldeas Dorze.

Los Dorze son uno de los grupos étnicos más pequeños de Etiopia y sus aldeas se encuentran en las tierras altas, en una zona cercana a las montañas Chencha.

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Otra cosa que tampoco esperaba encontrar era unas pedazo de montañas como las montañas Chencha con 4.200 metros de altitud.

Las aldeas Dorze están ubicadas en la mitad de la montaña, por lo que desde allí se tienen unas vistas envidiables de los lagos que visitaríamos esa misma tarde.

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Pero volvamos al pueblo Dorze. En esta zona la vegetación era diferente. Había mucho bambú y falso banano, ambas plantas son esenciales para esta comunidad.

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Si por algo son famoso los Dorze es porque son buenos tejedores y la destreza con las que tejen las hojas del falso banano para construir sus altas chozas. Algunas chozas alcanzan nada menos que 12 metros de altura y lo que las caracteriza es que tienen la forma de la cabeza de un elefante.

La estructura interior de la choza es de bambú y si creéis que son endebles estáis muy equivocados porque algunas de ellas pueden aguantar en pie hasta 90 años siempre que su mayor enemigo, las termitas, no acabe antes con ellas.

Si las termitas atacan los dorze tienen solución fácil, sacan la choza de la base, cortan la parte afectada y la mueven a otro sitio limpio de insectos.

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Entramos en una de las cabañas e iluminamos su interior con la linterna del móvil. Son grandes y amplias, no solo hay espacio para que duerma la familia, sino que también tiene espacio para que los animales duerman dentro. De esta forma protegen a su ganado de los chorizos y de paso dan calorcito al interior de la cabaña durante las frescas noches serranas. Eso sí el tener el ganado dentro de la casa hace que su olor quede impregnado en toda la estancia.

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No solo utilizan el falso banano para construir sus chozas, sino que también extraen una pulpa que es como una pasta blanquecina llamada “korcho” que obtienen raspando las hojas. La pulpa que se obtiene la dejan fermentar durante meses, envuelta en gigantescas hojas y que una vez que se vuelve comestible, constituye un alimento esencial en la dieta de los Dorze.

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En el pasado los Dorze eran temibles guerreros que practicaban el animismo. Ahora son cristianos coptos y casi todos los hombres son agricultores, dedicándose al cultivo del algodón, el falso plátano, también llamado enset y café que se puede ver alrededor de las cabañas.

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Las tierras que rodean en las aldeas han aterrazado las paredes de la montaña y allí cultivan maíz, sorgo y frijoles, entre tanto las mujeres se ocupan de la casa, los niños y de hilar el algodón. Pero si por algo son conocidos los dorze es por su fama de buenos tejedores y veréis a las mujeres hilando y a los hombres tejiendo bonitas y coloridas telas de algodón.

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Nos contaron una costumbre que me hizo gracia, y es que cuando un hombre pide matrimonio va a la casa de la familia de su futura mujer y lo primero que ha de hacer cuando llega a su casa es besar las rodillas de todos los familiares de la novia.

Desde las aldeas Dorze teníamos una vista espectacular de nuestro siguiente destino, el Lago Chamo que se encuentra en el Parque Nacional de Nechisar

Pero antes de ir al lago nos dijeron que era día de mercado. Este mercado se realiza todos los lunes y miércoles. Así que si estáis por aquí alguno de esos días pasaros, porque era alucinante. Había cientos de personas y además de vender todo tipo de verduras, aquí los Dorze se dedicaban a vender algodón. El markato como se llaman en etiopia no solo es un lugar dónde comprar o vender sino que es un lugar dónde establecen relaciones, buscan pareja y un lugar para interactúan entre diferentes poblados.

El Lago Chamo

Los lagos que hay en esta zona de Etiopía están confinados en la falla del Rift. Tienen una increíble pero frágil biodiversidad.

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Un istmo al que llaman «El Puente de Dios» separa los lagos. Al norte se encuentra el mayor de ellos, el lago Abaya, con su peculiar color rojizo provocado por el hidróxido que hay suspendido en el agua, es el segundo lago más grande de Etiopía detrás del lago Tana. Al sur de éste se encuentra el lago Chamo y en este lago es donde pasamos la tarde.

Llegamos a un embarcadero y nos subimos en una lancha. El lago Chamo es espectacular no solo porque aquí se encuentran los mayores cocodrilos de África sino por la cantidad de hipopótamos, aves sobre todo pelícanos, que se puedes ver aquí.

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La mejor hora para venir al lago es cuando los animales tienen más actividad, es decir, a la hora en la que buscan comida. Por lo que lo mejor para verlos es venir al amanecer o al atardecer, ya que pierden su timidez y se dejan ver sin tapujos.

El barquero cuando encontraba un buen lugar para avistarlos, paraba el motor con distancia suficiente para estar a una distancia prudencial pero suficientemente cerca para verles bien. Nos quedábamos en silencio sepulcral, solo se escuchaba el sonido del obturador de la cámara y los resoplidos de hipopótamos y cocodrilos. Lo cierto es que el tamaño de los cocodrilos era impresionante y cuando se sumergían esas bestias de más de 4 metros bajo nuestra barca, resultaba un tanto inquietante.

En Arba Minch puedes ver granjas de cocodrilos, nosotros no fuimos ya que en el lago Chamo vimos cocodrilos para aburrir.

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En el lago Chamo si algo me impactó fue a la gente de la etnia Guji. Si había alguien bravo en las aguas del lago Chamo esos eran ellos. Surcaban el lago con sus endebles barquitas hechas con tronquitos atados con las balsas semi sumergidas entre los cocodrilos e hipopótamos. Alucinante¡¡

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Parque Nacional de Nechistar

Después de pasar más o menos una hora y media en el lago Chamo fuimos a desembarcar en el lado contrario dónde habíamos cogido la barca, ya que allí está el Parque Nacional de Nechistar. En Nechistar se pueden ver antílopes, cebras y monos, aquí vive hasta el león de Abisinia, aunque es difícil encontrarse con el.

Si sois amantes de la ornitología en el Parque Nacional de Nechistar habitan más de 250 especie de aves, entre ellas la más majestuosa el águila pescadora.

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Si vas a viajar al Sur de Etiopía hacía el Valle del Omo, merece la pena que incluyas un par de días para conocer la zona de Arba Minch.

Al día siguiente proseguimos nuestra ruta al sur. Conoceríamos al pueblo Konso, pero esa es otra historia

Feliz fin de semana 😊

9 comentarios en «Arba Minch: Los Dorze y el Lago Chamo»

  1. Magnífico viaje. Me acabo de enamorar de Etiopía, ya lo había hecho de su café pero la verdad es que también tenía otra idea muy distinta de cómo era.

    Maravillosas fotografías documentando la publicación, me han encantado.

    ¡Qué valientes los Guji! Yo hubiese pasado miedo hasta en la barca dónde nos llevasen, pues esos animales deben “imponer un poquito”. ¡Cómo para ponerme a flotar a su alrededor!

    Feliz semana. Abrazos virtuales.

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    • Es curioso pero cuando viajas por Etiopía el norte y el sur son como dos países diferentes y sí enamora por sus gentes, paisajes y por el café. Los guji me dejaron loca, porque había que ser pero muy valiente para meterte en el lago con los cocodrilos e hipopótamos que hay bajo el agua imponer es poco, acojobaban, jeje Un abrazo y disfruta mucho el finde

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  2. Querida africana-asturiana
    Que sorpresa encontrarse con una África tan verde. Me ha sorprendido un paisaje tan frondoso, cuando la imagen que tenemos de Etiopía es un secarral. La fauna del lago daba mucho miedito, porque los hipopótamos son de lo más peligrosos en contra de lo que mucha gente piensa.
    Deseando ver más cosas de Etiopía y sus gentes. A mi me gustaría hacerlo en persona, pero dado el panorama actual, me conformaré con tus magníficas crónicas viajeras
    Un beso y buen finde.
    Horacio

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    • Yo no podía imaginar que Etiopía era tan verde. Efectivamente los hipopótamos tenían controlado el lago y no solo este, el ziway tb está llenito y es verdad es el animal que más humanos se carga, son un peligro. Un besote y a disfrutar el finde

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  3. Uy! Estás que me meto en el lago con esas barquitas, que casi son de papel ¡Qué mieduchi! Me quedo con la anécdota de besar las rodillas de los familiares de la novia Lo voy a hacer yo, a ver qué pasa Un abrazo, Bea!

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    • No sé yo las consecuencias de que hicieras algo así aquí jejeje 🙂 Un abrazo David y disfruta el finde

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