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Templo de los monos Kathmandu

El templo de los monos en Kathmandu es uno de los templos más visitados del valle. Realmente su nombre es Swayambhunath, es bien complicado de pronunciar para nosotros, pero gracias a la colonia de monos que vive permanentemente allí, se le conoce más por su sobrenombre que por su nombre real.

Swayambhunath está encaramado en una colina, así que prepara las piernas y coge aire, porque para llegar hay que subir 365 escalones. La subida se hace dura, especialmente si vas a visitar el templo en un día de calor. Pero el esfuerzo merece la pena. Una vez que llegas a la cima, aunque sea medio asfixiado, relájate y disfruta, porque no solo podrás ver la estupa de Swayambhunath sino que además, a su alrededor podrás ver más cosas, ya que hay templos, monasterios y lo mejor de todo, desde allí vas a tener una de las mejores vistas del valle de Kathmandú, rodeado por un entorno natural privilegiado.

Así que vamos a subir las escaleras y conozcamos que se cuece en el templo de los monos de Kathmandú.

Leyendas de Swayabhunath

Como siempre encontramos una leyenda que nos relata el origen del templo de los monos de Kathmandu. Ya veréis que no solo nos explica de dónde surgió ésta estupa sino también el origen de los monos que viven allí.

Manjushri era un Bodhisattva de la sabiduría (en cristiano es, alguien que va en camino de la iluminación). En su peregrinaje, se topó con una flor de loto que estaba en mitad de un lago. Emitía un resplandor increíble, pero nadie podía llegar hasta ella porque estaba rodeada de agua. Así que nuestro héroe cortó con su espada de fuego un trozo de las montañas para que el agua pudiera drenar y así permitir que las personas pudieran llegar hasta allí.

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En el lugar donde estaba la flor de loto, levantó una colina y un templo, el de Swayambhunath. Aunque el budismo obliga a ir con el pelo corto y limpio, el amigo Manjushri con tanta iluminación se había vuelto un poco «dejado” y el pelo lo debía de tener tan largo que aquello no eran rastas sino lianas, por lo que pronto se llenó de piojos. Cuando los piojos saltaron de su cabeza, se convirtieron en monos y desde entonces éstos habitan aquí en Swayambhunath.

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A parte de las leyendas, lo que sí se ha demostrado es que en el pasado la zona que ocupa el valle de Kathmandu estaba cubierta por agua y también se dice, que la huella de Manjurshi se encuentra en uno de los santuarios de Swayambhunath. Pero si hay algo cierto para todos los habitantes del valle, ya sean budistas o hinduistas, es que el templo de los monos, es uno de los lugares más sagrados, especiales y antiguos del valle de Kathmadu. La importancia y belleza de este lugar, dio lugar a que en 1979 se incluyera el templo de los monos de Kathmandu en la lista del Patrimonio de la Humanidad.

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Desafortunadamente al igual que le sucedió a la stupa de Boudhanath, ésta tampoco se libró del último terremoto y sufrió graves daños aunque se ha ido reparando.

Visita al templo de los monos de Kathmandu

Cada vez que he ido a Swayambhunath y me encuentro frente a la escalinata, me da una pereza que me echa “pa atrás”. Recordemos de nuevo que hay 365 escalones y muchos de los tramos están muy, muy empinados. La primera vez que estuve, hacía tanto calor que al llegar arriba me sentí cual patata al vapor. Era tal la sudada que me pegué, que hubiera sido más idóneo haber ido a un concurso de camiseta mojada que a un templo ☹.

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Así que las siguientes veces que fui, no caí en la trampa y fui a primera hora de la mañana. Por lo que aviso para viajeros, si vais a visitar el templo de los monos, ir con la fresca, a primera hora de la mañana.

Los ojos de la estupa os mirarán clementes, como diciendo: venga sube. Yo empiezo muy alegre, pero cuando llego a la mitad del trayecto estoy reventada, así que voy parando para disimular que estoy a punto de tirarme al suelo cual saco de patatas. Hago unas cuantas fotos para disimular, ya que mientras se sube por la escalinata hay tramos con unos pequeños chorten e imágenes de buda que sirven para amenizar un poco la subida y con la excusa de verlas, se puede pavear un rato. Después de hacer el kit-kat continuo hasta arriba.

Tras “la escalada” os encontrareis con una aguja de oro impresionante llamada “vajra” reposando sobre un pedestal de piedra. Este está decorado con relieves de los animales del calendario tibetano. Simboliza la destrucción de la ignorancia a través del poder de la iluminación. Es el anuncio de que has llegado al recinto principal, bajo la atenta mirada de los leones guardianes de piedra.

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Allí verás la taquilla dónde has de pagar la entrada del templo de los monos. La entrada cuesta 200 rupias (alrededor de 1,5 € en el 2020).

Una vez que entras en el recinto, la música, los fieles, la mezcla de cantos, mantras y las lámparas de mantequilla impregnan el ambiente religioso que rodea a la estupa de Swayambhunath. Mientras doy la vuelta a la estupa solo rompen la quietud los monos, que van saltando de un lado a otro, propinando unos chillidos de cuidado y montando un barullo tremendo.

Hay que tener cuidado con ellos, además de tener bastante mala leche, son unos ladronzuelos de primera. Así que no llevéis comida a la vista si no queréis tener un encontronazo con ellos. Ya verás que pronto te darás cuenta de porqué a este lugar se le llama el templo de los monos de Kathmandu, ya que está plagado de ellos. Además de monos, el lugar está frecuentado por perros callejeros que pululan por la zona en busca de comida.

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La estupa de Swayambhunath recoge en su estructura al igual que os expliqué en el post de la estupa Boudhanath todos los elementos principales budistas. Es blanca por supuesto y veréis que los omnipresentes ojos de Buda te estarán vigilando en todo momento. En la estupa ondean las banderas lanzando al viento sus oraciones. Rodearla simboliza encontrarse con el mismísimo Buda, así que en este lugar solo se puede encontrar paz y alegría.

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Hacemos girar las ruedas de oración. Las mujeres como marca la tradición en Nepal visten con el gunju sari. Sabréis si están casadas porque en este caso siempre será de color rojo y algunos hombres llevan el tradicional sombrero nepalí llamado dhaka topi. Todos van en busca del tikka, es la señal roja que les colocan en la frente, una vez que han recibido las bendiciones en los santuarios hindúes que rodean a la estupa.

Rodeando la estupa veréis además de todo tipo de esculturas de piedra y de bronce. También veréis unas tumbas, son de los monjes que vivieron en los monasterios que rodean la estupa del templo de los monos. Incluso hay tiendas en las que venden todo tipo de parafernalia religiosa.

Las Ruedas de Oración

Toda la base de la estupa Swayambhunath está rodeada de ruedas de oración, hay un montón, nada menos que 6.000 ruedas. Vamos que os podéis dejar la mano haciéndolas girar como los files budistas e hinduistas que vienen hasta aquí. Se giran porque así se acumula sabiduría, buen karma, nada mejor para eliminar los malos rollos. Piensa que al hacer girar las ruedas de oración supone enviar al universo una oración. En las ruedas de oración verás que está inscrito el mantra Om Mani Padme Hum (salve a la joya del loto), el mantra budista más conocido que reúne la esencia del budismo.

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Banderas de Oración

Similares a las ruedas de oración son las banderas. Las verás ondeado desde la estupa. Los fieles las colocan para promover la paz, la compasión, la sabiduría y para que se bendiga todo el entorno.  Además de las ruedas, las banderas de oración también llevan mantras similares, y verás a miles de ellas ondeando sobre la estupa.  Se dice que los colores (blanco, rojo, amarillo, verde y azul) representan los 5 elementos del budismo: tierra, agua, aire, fuego y cielo y son los mismos elementos que están presentes en la estructura de la estupa.

Pero ¡eh¡ todavía no os vayáis, no os quedéis solo en el recinto, ya que aún hay más cosas que podéis ver en el templo de los monos.

¿Qué más puedo ver en el templo de los monos de Kathmandu?

No os marchéis de allí sin dar una vuelta por la zona, ya que en el templo de los monos de Kathmandu, encontraréis otros lugares interesantes. Tenéis que continuar por los senderos, ya que toda la zona es muy pintoresca.

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Nos topamos con un sadhu que estaba echando el día en el templo rodeado de monos. Atravesamos un sendero rodeado por árboles, menos mal que conseguimos estar un rato a la sombra porque el sol ya empezaba a abrasar.

Pasamos delante de pequeñas estupas hasta que llegamos a un estanque. El llamado estanque de la paz mundial.

El estanque de la Paz Mundial

Veréis que un buda dorado se encuentra en medio de un estanque abarrotado por peces. Hay un globo terráqueo en una inscripción tanto en inglés como en nepalí dice: “Que la paz prevalezca en nuestra tierra”. Hay una cosa que podéis hacer aquí: echar monedas al estanque para atraer la buena suerte y pedir un deseo.

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A partir de esta zona hay unos miradores espectaculares desde dónde podréis ver todo el valle de Kathmandú salpicado de pueblos y casitas rodeados por las imponentes montañas. Si quieres tener aún mejores vistas, continuar andando un poco más por el sendero hasta alcanzar la siguiente colina, justo dónde está el Monasterio Whochen Thokjay Choyalin.

Templos de Swayambhunath

Tanto alrededor de la estupa de Swayambhunath como en el camino al monasterio de Wochen hay templos que no has de perderte. Uno de ellos es el templo de Hariti, dedicado a esta diosa hindú de la viruela y la fertilidad. Tampoco te pierdas el templo budista Shree Karmaraja Mahavihar en su interior encontraréis un buda de seis metros y todos los días a las 16:00 se realiza una ceremonia en su interior.

Detrás del templo de Annatapura hay varios santuarios dedicados a los cinco elementos budistas.

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¿Cómo se llega al templo de los monos de Kathmandu?

El templo de los monos de Kathmandu se encuentra a unos 3 kilómetros al oeste de la capital nepalí. La mejor forma para venir hasta aquí si estáis alojados en Thamel es en taxi. Acordar el precio con el taxista antes de montaros.

El templo de los monos tiene dos entradas: una es la de la escalinata matadora y la otra está en la carretera, en uno de los lados de la colina.

Os recomiendo entrar por el acceso de las escaleras y salir por el de la colina, salvo que no estéis en buena forma física o tengáis algún problema de salud, en este último caso acceder por la carretera.

Se puede regresar a Thamel andando. La última vez que estuve, tuvimos que hacerlo a pie porque no encontramos ningún taxi. Para evitar esto, puedes quedar con el taxista para que te recoja a la vuelta.

Calcula que el tiempo que vas a necesita para visitar el templo de los monos en Kathmandu es entre 2 horas y media a 3 horas.

Feliz fin de semana😊

 

13 comentarios en “Templo de los monos Kathmandu”

  1. A decir verdad hay que estar en forma para subir esos 365 escalones para llegar al templo.. Una leyenda muy apropiada de los hindúes. Lo más resaltante de esta crónica de tu paseo, es tu foto. Si te hubieses puesto un Sari, ibas a ser la diosa más hermosa de la India y allí si que no podías haber regresado a España. Las fotos, como siempre, son espectaculares y dejan ver que está excursión resultó magnífica.
    Disfruta de un buen fin de semana ahora que ya puedes salir.
    Un gran abrazo (el eterno confinado, Ya voy para 3 meses.)
    Manuel

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    • Manuel me pongo un sari y con el calor creo que hay me hubiera caído rodando por las escaleras cual sandía, me temo que diosa, diosa no se se si encajo yo demasiado en ese rol, demasiado grandullona para la estética del lugar Un beso fuerte y espero que en Chile el bicho no sea la pesadilla que ha sido aquí

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      • depende del ángulo que se mire. Por lo menos yo te visualizo así. Y el bendito virus ya está hecho una pesadilla al cuadrado y la gente no quiere colaborar. No se baja de 4500 contagios diarios y se ha extendido la cuarentena una semana más. Ya voy a llevar 3 meses en esto. pero, que se le hace. Primero es la salud. Paciencia y buen humor. Por lo menos tengo tus viajes para soñar despierto como ahora. Van a ser las 4 de la madrugado y me has quitado el sueño con tu sari. Que disfrutes tu fin ahora que puedes salir.
        Un beso doble para irme a dormir

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  2. Chulisimo templo con una historia fantástica (nunca mejor dicho) detrás. En la foto que te hiciste al llegar arriba pareces una heroína después de semejante esfuerzo nosotros nos sentiríamos así un sitio espectacular la verdad y las fotos lo demuestran. Gracias por este paseo mañanero! Buen finde!

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    • El sitio es además de chulo entretenido, eso si la subidita no veáis tiene lo suyo, te dejas los gemelos, pero es un sitio que merece la pena:) Un besote y que disfrutéis de la fase 3:)

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  3. Querida escaladora nepalí que subiste al templo a pelo sin sherpa, me has traído a la memoria todos los recuerdos de cuando estuve allí y me he puesto nostálgico. Felicidades por esta estrada tan “mona”.
    Feliz fin de semana y ya queda menos..

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    • cada año más vieja para llegar con el bofe fuera. La siguiente vez que vaya seguro q hasta los monos me apedrean para que aree a la cima pasa muy buen finde

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  4. Como siempre, me encanta tu forma de relatar y documentar gráficamente tu visita, es muy sincera y didáctica. No te olvidas de dar consejos incluso cuando piensas en quienes podrían sufrir excesivamente con la escalinata. A mi me encantaría hacer el mismo recorrido que nos traes y ahora sé que de hacerlo, como además me gusta madrugar, lo mejor sería tempranito. Gracias, ¡buen finde!

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    • Muchas gracias allí hay que subir prontito porque no veas que subida Si no lo conoces has de ir a Nepal, xq además a ti que te gusta la fotografía te pondrás moradoun abrazo y disfruta mucho el finde

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  5. Qué monos los monos… Y malvados!… Muy malvados! Esperan con malicia a que subas poco a poco, y cuando vas por el escalón 100 comienzan a organizar el ataque. Buscan puntos estratégicos, como la sombra del muro o la rama baja del árbol, y cuando vas por el escalón 250 preparan al cebo, un pequeño monito jugando con las banderas de la oración, irresistible para la cámara y para tu corazón humano. Desde los puntos clave detectan los bolsillos, las mochilas y los bolsos, y cuando tocas el escalón número 365 se lanzan con ímpetu, poniendo en práctica lo aprendido por sus antepasados, mordiendo orejas y abriendo cremalleras, aprovechando que estarás exhausto. Fantástico sitio nos enseñas, Bea, como siempre. Y las fotos, preciosas… Me han dejado ESTUPAfacto 😉 Un abrazo!!!!

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    • jeje no lo sabes bien. Como no tengo espacio en el hosting la pena es que tengo que reducir las fotos hasta una calidad pésima y he tenido que descartar otras muchas en las que estaban los monos con el botín zampándose unas galletas de unos incautos a quienes atracaron. Un besote y ánimo que ya nos queda poco para desescalarnos definitivamente.

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