Ilakaka y la fiebre de los zafiros

Ilakaka se encuentra a tan solo 20 km del Parque Nacional de Isalo. Este no es un destino turístico, ni un lugar al que te pueda recomendar ir, pero quiero hablarte de esta ciudad porque es realmente curiosa.

Continuamos con nuestro viaje por Madagascar, estábamos en Isalo y al día siguiente viajaríamos hasta Tulear, ubicado en la costa oeste de Madagascar, por lo que regresamos a nuestra querida RN7, que nos llevaría hasta un extraño pueblo Ilakaka.

Originariamente Ilakaka era un pueblito en el que vivían cuatro gatos, pero en octubre de 1998 se realizó un hallazgo que cambiaría para siempre la vida de este lugar. Al igual que sucedió en Estados Unidos con la fiebre del oro, Ilakaka vivió un movimiento de migración masiva.

La gente comenzó a acudir desde todas las esquinas de Madagascar armadas con varas de metal y palas para extraer de las entrañas de la tierra unas piedras preciosas, los zafiros. El pueblo pasó de cuarenta a nada menos que cuarenta mil habitantes y es que, este pueblito remoto de Madagascar era uno de los reservorios de zafiros más grandes del mundo. De aquí proceden más del 50% de los zafiros que se comercializan.

Era muy temprano cuando llegamos a la ciudad, pese a la hora, la actividad ya era frenética. Frente a nosotros se extendía una larguísima calle, denominada Sapphire Street, jalonada de establecimientos con aspecto occidental, dedicados a la compra de gemas. Baba nos contó que estas tiendas están en manos de esrilanqueses y tailandeses de, los capos de la ciudad, que se dedican a comprar y vender zafiros en bruto para después enviarlas a sus países donde los pulen y tallan.

Ilakaka

A lo largo de la calle, había una sucesión de precarios tenderetes donde los intermediarios compraban directamente la preciada mercancía a los mineros por cuatro duros. Estos más tarde los revenden a los asiáticos multiplicando por 100 el precio que han pagado a los mineros.

El aspecto de la ciudad se podría asemejar a un pueblo del Far West. Baba nos dijo que este no es un lugar seguro, aquí se respira la pobreza, el desaliento, la violencia y el sudor del trabajo duro y es que, detrás de las tiendas con carteles gigantes en los que aparecía dibujado toscamente un zafiro, se extendían las precarias viviendas donde malviven mineros y buscavidas. Nos contó que es una especie de ciudad sin ley, donde el contrabando y los robos están a la orden del día, un lugar complicado en el que los mineros viven bajo el yugo asiático.

Nos quedamos completamente atascados en la calle principal, el tráfico aquí era demencial. Contemplo las mini piedrecitas que depositan los mineros sobre las mesas, rodeadas de balanzas, linternas y lupas. El tamaño del mineral es minúsculo.

Si pensabas que el zafiro es solo de color azul estás muy equivocad@. Los hay de todos los colores del arcoíris, excepto rojos, porque si lo fueran, serían rubíes. Baba nos cuenta que aquí las que tienen color rosado, se les llama “Felasapio” cuyo significado es “flor de melocotón”, a los azules se les llama “Masopiso” o lo que es lo mismo, “Ojos de Gato” estos son los más valorados.

Atravesamos la ciudad y regresamos a la carretera. Ilakaka está situada muy cerca del trópico de Capricornio, el clima aquí es muy seco, es un auténtico páramo abrasador donde rara vez se ve el agua de la lluvia. Lo más increíble del paisaje que nos rodeaba era su aspecto de «topera», ya que el suelo ha sido completamente horadado, como si una legión de topos lo hubiera colonizado y es que se han buscado zafiros por todos los rincones que rodean a este pueblo.

Las minas de zafiro son artesanales, la forma de extracción del preciado mineral se hace con medios muy rudimentarios, me recordaron a las minas de oro artesanales que vi en Burkina Fasso de las que ya te he hablado. No había mucha diferencia entre ambas. Muchos cavan, pero su propia tumba, porque los derrumbes están a la orden del día. Aquí no hay ninguna medida de seguridad. Bajan por una cuerda a las profundidades de la tierra con una linternita y que los dioses te protejan. Encima aquí hay más riesgo, puesto que se acumula gas que los mineros extraen con bolsas de plástico de una forma completamente rudimentaria.

Llegamos al río Ilakaka, río que da nombre a la ciudad, el agua se había llevado por delante el puente de la RN7 así que recorrimos un buen tramo hasta encontrar una zona con poco caudal para poder atravesarlo. El paisaje era increíble, todo el cauce estaba lleno de gente trajinando: unos se afanaba en drenar y cribar la tierra con la esperanza de encontrar alguna piedrecita azul, otros la picaban con varas metálicas, otros acarreaban pesados sacos de arena. La zona es de areniscas blandas, la erosión las desgaja y el río transporta junto con piedras y lodo algún tesoro escondido, por lo que aquí todo el mundo se afana por encontrar algún zafiro.

Nos alejamos de Ilakaka y sus zafiros, aún nos quedaban muchos kilómetros hasta llegar a Tulear pero antes de llegar nos encontramos otros lugares curiosOs en el camino que quiero que conozcas.

Las Tumbas Mahafaly

Nuestra ruta nos llevó hasta la tierra de los Mahafaly. Este grupo étnico no tiene cementerios, pero el culto a la muerte y a sus ancestros se realiza de una manera muy peculiar.

En el pasado este territorio era «fady» para los turistas occidentales, es decir, un lugar prohibido. Aunque ahora no es tabú y a los blancos nos permiten pasar por su territorio, hay que ser respetuoso y ver estas tumbas de lejos.

Las tumbas son gigantescas, bueno el tamaño de la tumba será más o menos grande en función del nivel económico del finado. La verdad es que son muy curiosas ya que además de conmemorar al muerto, se realizan esculturas que representan la existencia humana o la naturaleza. Además, ahora se incluye en las esculturas lo que ellos llaman “aloalo” es decir las preferencias, gustos o la profesión del finado como por ejemplo barcos, bicis y hasta aviones. Todo el perímetro de la tumba de los Mahafaly estaba rodeado por cuernos de cebú que sacrifican el día del funeral, todo para mostrar el poderío económico del finado. Eso nos recordó a las prácticas funerarias de los Tana Toraja en las Islas Célebes.

Durante su vida, el futuro muerto decide dónde va a ser enterrado y una vez que fallece comienza la construcción de su tumba siguiendo sus instrucciones, por lo que se debe preservar el cadáver hasta que termina la construcción de su mausoleo. Si no hay pasta, imagínate, hay que estar con el cadáver en casa hasta que se haya terminado su tumba. Fíjate en este tramo de la carretera porque podrás ver varias tumbas Mahafaly al lado de la carretera. Este es su lugar favorito de enterramiento por una razón, para que los transeúntes puedan admirar los mausoleos y provoquen la envidia de sus vecinos.

Parque Nacional Zombitse Vohibasia

Toda esta zona es extremadamente seca pero en esta zona ocupando 363 kilómetros cuadrados, se encuentra otro de los Parques Nacionales más conocidos de Madagascar sobre todo para los amantes de la ornitología el Parque Nacional Zombitse Vohibasia. Como no teníamos tiempo no pudimos visitarlo, solo lo cruzamos, pero si te gustan los pájaros no te lo pierdas, en Zombiste hay muchos y algunos son únicos en el mundo. Uno de ellos es el Bilbul de Appert un pajarito endémico de Madagascar que solo se puede ver en este parque. Además el parque Zombitse es un buen sitio para hacer recorridos nocturnos ya que es uno de los parques de Madagascar donde se pueden ver cinco tipos diferentes de lémures nocturnos.  

Agua y Ron

Continuamos nuestro recorrido por la RN7. era curioso porque en este tramo de la carretera cada vez que nos topábamos con alguna persona que caminaba por el arcén, nos hacía el gesto de beber con su mano y es que esta zona del país es una de las más secas de Madagascar, no cae ni una gota de agua. Aquí tienen que venir camiones cisterna del gobierno por todos los pueblos para repartir agua. Baba nos fue diciendo desde el inicio de nuestro viaje que no tirásemos las botellas de plástico, el objetivo era poder dársela a los habitantes de estos poblados ya que les viene muy bien para poder almacenar agua.

En esta zona también nos encontramos con fábricas artesanales de ron. Destilan con alambiques que ellos fabrican la caña de azúcar y lo transforman en este potente licor. Este no lo probamos, pero si sabía como olía, doy fe que con un trago uno pude terminar completamente tumbado. El ron malgache es muy famoso, te recomiendo que lo pruebes, pero no el que venden en la carretera.

Tulear

Nos acercábamos a la costa, ya era la hora de comer. Después de haber pasado unos días en una zona semidesértica, agradecimos sentir el frescor de la brisa del mar. Fuimos a comer a La Bella Donna Hotel, un restaurante colorido por sus inmensas buganvillas que está pegadito a la playa. Este es un lugar completamente recomendable para comer o cenar, estaba todo delicioso y si buscas en esta zona un lugar para alojarte y pasar unos días disfrutando de la playa frente al canal de Mozambique es un sitio perfecto. Nosotros no pudimos quedarnos porque estaba lleno.

Cuando terminamos de comer decidimos que recorrido haríamos en nuestro siguiente destino un lugar en el que se pueden contemplar decenas de ejemplares diferentes de Baobabs, pero esa es otra historia…

Aquí te dejo un video resumen con todo el recorrido que hicimos en este día.

Feliz fin de semana 😊     

4 comentarios en «Ilakaka y la fiebre de los zafiros»

  1. Querida aprendiz de minera, que recuerdos me trae está entrada sobre lo duro que es la vida malgache.. y que clase más interesante de pilates en la RN7 de Madagascar con esos aguerridos profesores de pilates europeos. Un beso y feliz fin de semana

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    • Fue una etapa curiosa, no me digas que no Lo mejor esa máster class de pilates jejeje. Un beso y buen finde

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  2. Hola. Estoy mirando info sb Madagascar para ir este verano y acabo de descubriros.
    Te oigo hablar muy bien de Baba, imagino que vuestro guía. Me lo recomiendas? Y hay algo que me recomiendes NO visitar o hacer?

    Gracias de antemano, cualquier consejo es bienvenido 🙂

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    • Hola¡¡¡ Sí Baba fue nuestro guía y conductor, claro que te lo recomiendo, totalmente. En cuanto a qué no te recomiendo visitar a mí me gustó todo, el único inconveniente es el tiempo que se tarda en ir de un lugar a otro, pasamos demasiado tiempo en la carretera, millones de horas. Dado lo que se tarda en llegar a los sitios y que hicimos un recorrido demasiado ambicioso, ahora te diría que me hubiera centrado en una zona, por ejemplo el norte y me hubiera planteado regresar al país para ver en otro momento el sur. Por ejemplo la zona de los Tsingy de Bemaraha, con lo que cuesta llegar hasta allí ahora te diría que me hubiera quedado un par de días más. Si te gusta la naturaleza y el senderismo vas a disfrutar mucho del país. Un saludo y si tienes cualquier pregunta más me dices 🙂

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