Vagando Por Mundopolis

Que ver en la Isla de Gorée

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El barco avanzaba lentamente, a lo lejos la Isla de Gorée aparecía ante nuestra vista, desde la cubierta divisamos varios niños jugando en la playa y veíamos como las coloridas barquitas de pescadores se echaban al mar. Gigantescas ramas de baobabs y otros arboles colosales, de esos que solo se ven en África, asomaban entre los edificios coloniales de color pastel.

Íbamos a conocer uno de los asentamientos europeos más antiguos de África. Este es uno de los lugares más visitados por los turistas en Senegal y aquí encontraríamos las huellas de uno de los capítulos más oscuros del pasado de África Occidental.

La Isla de Gorée, es tranquila, bonita, con un aspecto tan plácido y encantador que cuando llegas no te puedes ni imaginar que pudiera esconder un pasado tan trágico. La sensación que tuve, es que su aspecto no debía ser muy diferente al que tuvo en el S. XVIII. Os cuento que ver en la Isla de Gorée, la isla de los esclavos.

Recorriendo la Isla de Gorée

Nada más poner el pie en el puerto, los vendedores de souvenirs vinieron corriendo hacia nosotros agitando collares y pequeñas figuritas. Pueden ser muy insistentes, no os agobiéis, porque los habitantes de la Isla de Gorée obtienen sus principales ingresos del turismo.

Hay multitud de tiendas y puestos dónde podéis comprar recuerdos de Senegal. Varios hombres a lo lejos nos gritaron “¿Need a guide?” “¿Need a guide?” Decidimos recorrer la isla con uno de ellos para conocer un poco mejor la historia de este lugar.

En una gran explanada a espaldas del que fue el Palacio del Gobernador, los niños jugaban al futbol. Los ancianos y las mujeres echaban el rato en los bancos mientras que, en otra de las esquinas de la explanada, las ovejas rebuscaban entre la basura algo que echarse al estómago.

En la isla no hay coches, por lo que la ausencia de ruido y ese encanto especial que tiene la arquitectura colonial, con sus fachadas adornadas por buganvillas trepadoras y macetas a doquier, invitaba a perderse en sus estrechas calles y dar un paseo disfrutando del ambiente de la isla. Una vez que hayáis recorrido todos los sitios que hay que ver en la Isla de Gorée dar un buen paseo por sus callejuelas de la isla porque es de lo más agradable.  

Si además sois amantes de las compras, aquí encontraréis mil recuerdos y veréis desde pintores hasta artesanos que exponen sus obras en mitad de las polvorientas calles. Eso sí, antes de comprar tendréis que regatear un buen rato.

La Casa de los Esclavos

Uno de los lugares que tenéis que ver en la Isla de Gorée es la casa de los esclavos. Un edificio rojizo con doble escalera de estilo italiano que perteneció a Ana Colas Pepin, una de las más famosas «signare» de las que os hablaré más tarde.

Se construyó en 1772 y en los años 60 aquí se fundaría un museo para recordar aquel tiempo en la que la isla vivió del comercio de esclavos.

Siempre que he visitado casas de esclavos me recorre un escalofrío y a la vez me invade un sentimiento de vergüenza por el mero hecho de ser blanca. Da bastante congoja imaginar las condiciones inhumanas que tuvieron que soportar los que fueron capturados y metidos en estas estrechas y miserables celdas. No había ventilación, ni baños y en ellas se hacinaban por separado hombres, mujeres y niños. Si yo me angustiaba, no os cuento el sentimiento que deben tener los descendientes de afroamericanos que vienen hasta aquí, para ellos es realmente emocionante.

Al fondo se encontraba la «puerta de no retorno«, el último lugar que los esclavos pisaban de su tierra africana. Desde allí zarpaban los barcos que los llevaría hasta las plantaciones del Nuevo Mundo.

En la planta superior de la casa se alojaban los comerciantes de esclavos. Ahora esta zona es un museo, dónde además de explicar la historia de la esclavitud, se muestran las cadenas y grilletes con las que se amarraba el cuello, muñecas y tobillos de los africanos capturados. También hay una muestra de las herramientas de castigo que utilizaban con los esclavos insurrectos y para reducir a todo aquél que osara rebelarse.

La Esclavitud en la Isla de Gorée

A lo largo de la historia la Isla de Gorée fue un enclave estratégico. Deseado por todas las potencias coloniales, fue pasando de mano en mano, portugueses, holandeses y franceses. Todos querían su control, ya que estaban muy interesados en conseguir mano de obra barata para sus enormes explotaciones del Nuevo Mundo.

Durante tres siglos la Isla de Gorée fue un centro de distribución de esclavos, que enviaban hacinados en barcos hasta las plantaciones de Brasil, el Caribe y Estados Unidos. El esclavismo se mantuvo hasta 1848 cuando Francia la abolió.

Cuando se puso fin a la esclavitud, la Isla de Gorée continuaría manteniéndose como puesto comercial, pero pocos años después la isla cayó en el olvido.

Hay mucha controversia sobre el número de esclavos que pasaron por aquí, se dice que durante 312 años pasaron más de 30 millones, otros dicen que fueron menos. Creo que lo importante no es cuestionar la cifra, sino recordar las barbaridades y atrocidades que pueden llegar a hacer los seres humanos y este lugar, al igual que otros fuertes que podéis visitar a lo largo de la costa de África Occidental como Ouidah o Elmina son un símbolo de la diáspora africana hacia América. Un testimonio de la esclavitud africana.

La entrada a la casa de los esclavos de Gorée es de 500 CFA (0,76€).

Estatua de la Liberación de la Esclavitud

En el exterior de la casa de los esclavos os encontrareis con la escultura de un hombre y una mujer. Llevan las cadenas rotas, simbolizando el fin de la esclavitud. La escultura fue realizada por dos descendientes de esclavos, Jean y Christian Moisa. Fue regalada a la Isla de Gorée por el gobierno de una de las islas que recibieron esclavos procedentes de Senegal, la Isla de Guadalupe, de la que ya os hablé en otra entrada del blog.

Las Casas Coloniales de la Isla de Gorée

El tráfico de esclavos durante el S. XVIII fue un negocio muy lucrativo. Los europeos venían solos a Senegal dejando su familia en casa y cuando llegaban aquí se casaban con mulatas. El matrimonio solo se mantenía vigente entre tanto ellos permanecían en el país y una vez que se marchaban, regresaban con su familia europea. Las mujeres con las que se casaban pertenecían a una casta especial, se las llamaba “signare”, mulatas nacidas de padre francés y madre senegalesa. Cuando sus maridos europeos regresaban al antiguo continente, recibían una gran suma de dinero. Muchas de ellas se convirtieron en mujeres ricas y poderosas, participando de forma activa en el negocio del tráfico de esclavos.

Si tenéis curiosidad por saber más sobre las signare, aquí tenéis más información sobre ellas

Todas ellas vivieron en ostentosas mansiones, pero además de las casas de las signare, fijaos cuando estéis paseando, porque hay otras casas relevantes que ver la Isla de Gorée como la casa del Almirante, la maison de Blaise Diagne, la del Cónsul Strickland o la de Maurel Freres donde ahora se encuentra la oficina de correos de la isla. Otras como la maison du Soudan ahora es el hotel Galle Niwa dónde os podéis alojar si queréis pasar más tiempo en la isla.

Museo de la Mujer Henriette Bathily

Este museo de arte se encuentra en una casa de la Rue Saint Germain. El edificio os llamará inmediatamente la atención puesto que tiene forma de proa de barco. La casa perteneció a una de las “signares” más famosas de la isla, Victoria Albir.

En la actualidad es un museo que fundó la periodista senegalesa Henriette Bathily para reivindicar los derechos de igualdad en favor de las mujeres de este país. Además de exposiciones temporales, hay una exposición permanente en la que se exhiben objetos a través de los cuales se trata de explicar la vida cotidiana de la mujer senegalesa.

Tenéis más información sobre este museo en su página de Facebook.

Iglesia St. Charles Borromée de Gorée

Continuamos paseando hasta el centro de la isla para encontrarnos con otro de los lugares que tenéis que ver en la isla de Gorée, la iglesia de San Carlos Borromeo.  La iglesia original fue incendiada y restaurada posteriormente por los ingleses católicos que aterrizaron en esta isla. Aunque ahora la mayor parte de los senegaleses son musulmanes y tienen en Gorée su pequeña mezquita, la iglesia sigue activa y siguen celebrando misas.

Memorial Gorée-Almadies

Después de ir al mercado artesanal subimos por una colina bordeada por inmensos baobabs. Bajo sus ramas, pintores y vendedores de souvenirs mostraban sus obras a lo largo de todo el camino que llevaba hasta la cima.

Las vistas desde allí son privilegiadas, una atalaya desde la que se ve Dakar alzándose con sus modernos edificios sobre el océano.

En uno de los lados está el moderno Memorial Gorée un símbolo que honra la memoria de las víctimas del esclavismo.

Cerca del monumento hubo algo que nos llamó la atención, una batería defensiva oxidada y también unos cañones que fueron utilizados por el gobierno de Vichy contra los aliados durante la Segunda Guerra Mundial. Tras la guerra, se troncharon las bocas de los cañones para asegurar que nunca más pudieran ser utilizados.

Aquí fueron rodadas algunas escenas de la famosísima película de “Los cañones de Navarone”.

Después de pasar un rato disfrutando de las vistas deshicimos el camino para ir a otro lugar que hay que ver en Gorée y que se encuentra en el otro lado de la isla.

El Museo Histórico

Otro de los lugares que tenéis que ver en la Isla de Gorée es el Museo Histórico IFAN, situado en el antiguo fuerte que construyeron los holandeses en el S XVII tras comprar a los portugueses la isla. Los holandeses no estuvieron mucho tiempo aquí ya que los franceses ocuparon la isla poco después.

En sus doce salas se hace un recorrido por la historia de Senegal desde el neolítico hasta la actualidad, haciendo mucho hincapié en la diáspora africana y el comercio de esclavos.

El Museo Histórico de la Isla de Gorée abre de 10:00am a 17:00pm y cuesta 500 CFA (0,76€).

Cómo llegar a la Isla de Gorée

Es muy fácil llegar a la Isla de Gorée ya que está situada frente a Dakar y desde su puerto (Terminal de Ferry) parte casi cada hora un barco. Para llegar a la isla tenéis que coger la Chaloupe de Gorée y el trayecto dura más o menos unos 20 minutos.

Para conocer tanto los horarios como el precio del billete, echar un ojo a la web de la Chaloupe de Gorée.

Si queréis quedaros tanto a dormir como a comer en la isla encontréis muchos restaurantes y alojamientos. Espero que os haya sido útil este recorrido por la Isla de Gorée. Nuestro siguiente destino sería el lago rosa de Senegal, del que ya os hablé en otro post.

Feliz fin de semana

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