Vagando Por Mundopolis

Marruecos costa Atlántica: Ruta por ciudades y playas de la costa de Marruecos

marruecos-atlantico

Hace pocas semanas hicimos una ruta por la costa de Marruecos, una escapada de invierno para cargar las pilas y descubrir un Marruecos diferente, el Marruecos Atlántico más marinero. Aunque era pleno invierno disfrutamos de un sol radiante que iluminaba sus rincones llenos de historia, disfrutamos de la brisa en sus kilométricas playas salvajes y nos perdimos en las callejuelas en sus medinas y zocos en busca de bonitas piezas de artesanía.

Essaouira

En la costa oeste de Marruecos se pueden encontrar planes de lo más apetecibles, así que hoy, en el blog, quiero mostrarte esos rincones que más me gustaron del Marruecos Atlántico, rincones, que merece la pena que vayas a descubrir.

Rabat

Si estás planeando hacer una ruta por la costa atlántica de Marruecos la mejor forma de hacerlo es en coche. Las autopistas y carreteras de Marruecos cada vez son mejores y el coche te dará mucha libertad para llegar hasta los lugares más recónditos y no estar pendiente de los horarios del bus o del tren. Como en otras ocasiones para hacer esta ruta alquilamos un coche y volvimos a repetir con Trocaderocar sigue siendo la empresa de alquiler de coches en Marruecos con mejor relación calidad precio y lo mejor es que son completamente de fiar.

Rabat

Te contaré cuales son las playas y ciudades más interesantes que ver en la costa de Marruecos, al final del post tienes un mapa con todas las ubicaciones señalizadas. Comenzaremos este Road Trip por la costa oeste de Marruecos en la capital del país, Rabat y lo terminaremos en Essaouira. Más allá de Essaouira hay otro montón de spots y lugares interesantes. Su larguísima costa se extiende muchos más kilómetros hasta llegar a la frontera de Mauritania, pero hoy solo me centraré en este tramo.

El Jadida

Rabat: La capital del reino y de la costa atlántica de Marruecos

La capital de Marruecos es además una de las ciudades imperiales. Títulos que podrían servir como reclamo turístico para atraer más visitantes, sin embargo, no está tan llena como otras ciudades imperiales del país y eso se agradece.

Rabat me gusta, me parece que tiene mucho encanto. Si quieres quedarte más de un día, busca alojamiento en la zona norte de la ciudad, puesto que la mayoría de lugares de interés que ver en Rabat se encuentran en esta parte, cerca del río.

Puedes iniciar la mañana dando un paseo por la “Kasbah de los Oudaias”. Estrechas y laberínticas callejuelas, jalonadas por casitas blancas y azules de estilo marinero. Cuando te topes con la rue Jemaa sigue caminando hasta llegar a una gran terraza panorámica desde donde podrás ver el pueblo de Salé, la desembocadura del río, el cementerio de El-Alou, las playas y el océano.

Siempre viene bien reposar un poco así que cuando llegues al café Maure, te recomiendo hacer una parada. Es un lugar turístico, pero nos sentó muy bien tomar unos dulcísimos pasteles marroquís con un “café nas nas“ (café con leche) mientras disfrutamos de las vistas. Con las pilas cargadas continuamos andando y nos dirigimos al “Jardín Andaluz”. En su interior se encuentra el Museo Nacional de joyería.

Dirígete después a la “Corniche” que transcurre en paralelo a la orilla del río «Bu Regrer». Todo el paseo está lleno de terrazas que invitan a descansar para tomar un dulcísimo té a la menta o comer algo mientras contemplas el paisaje y trasiego de los barquitos.

Si aún no estás cansado, puedes continuar caminando hasta llegar a la torre de Hassan II y el Mausoleo de Mohamed V. Estos son otros dos de los lugares que no te puedes perder en Rabat.

Vamos a pasar la primera tarde de la ruta por la costa de Marruecos haciendo compras así que recorreremos el zoco de Rabat en busca de artesanía.

La mañana siguiente, tras el desayuno, nos pondremos en ruta para llegar a nuestro siguiente destino, Casablanca. El tramo Rabat-Casablanca lo haremos cogiendo la autopista, te llevará unas dos horas, dependerá del tráfico que te encuentres. Esta parte del viaje es donde hay más tráfico y donde has de tener más cuidado porque algunos van como locos.

Casablanca: La Mezquita más imponente de la costa atlántica de Marruecos

De todas las ciudades de la costa atlántica de Marruecos, Casablanca es la que menos me gusta, por varias razones: su tráfico es caótico, es la ciudad más estresante de todo el recorrido si vas en coche y además, no es que tenga demasiados lugares de interés turístico.

Aunque no sea mi ciudad preferida de la costa oeste de Marruecos, está bien comunicada y como es en Casablanca donde aterrizan y despegan la mayor parte de los vuelos internacionales, quiero hablarte de ella por si decides pasar aquí unas horas.

La reina de Casablanca es su imponente mezquita la “Mezquita de Hassan II”. Es una de las más grandes de África y una de las más ornamentadas del mundo. Su minarete se levanta a 210 metros frente a la costa atlántica marroquí.

Si incluyes una parada en Casablanca en tu ruta por la costa oeste de Marruecos has de venir a conocer esta mezquita, para admirar sus tallas de madera y estuco, así como sus preciosos azulejos.

Recuerda que si no eres musulmán solo podrás conocer su interior de sábado a jueves, fuera de los momentos de oración. Con independencia de tu sexo para entrar has de cuidar tu vestimenta, no puedes llevar las piernas, ni los brazos destapados y además, las mujeres debemos ponernos un hijab (pañuelo) para cubrimos el pelo.

Si pasas más tiempo en Casablanca da una vuelta por la Nueva Medina, es decir por el barrio de Habous, para bichear en sus zocos, comprar unas aceitunas, (hay un zoco solo dedicado a estas) o buscar edificios Art Noveau como el Hôtel Lincoln llamado edificio Bessoneau del periodo colonial francés.

Si eres cinéfilo quizás te preguntes si queda alguna huella de la peli Casablanca. ¡Ojo! porque no se rodó aquí, pero se aprovechó el tirón de la peli y la demanda de los turistas por encontrar localizaciones de la peli, que terminaron abriendo un Rick’s caffe, decorado de tal forma que parece que te has transportado hasta aquella época.

Termina tu día en Casablanca en alguna terraza de los múltiples cafés la Corniche para disfrutar de una bonita puesta de sol.

El Jadida: Un bastión portugués patrimonio de la Unesco

A tan solo hora y media por autopista desde Casablanca se encuentra otra ciudad de la costa atlántica de Marruecos que merece la pena conocer.

El origen de El Jadida se remonta al s. XVI cuando los portugueses se asentaron aquí con el objetivo de establecer un punto de ayuda logística y asegurar la salida al mar de “Azemour” que estaba en una ubicación comprometida por estar encajonada al lado del río. Si quieres conocer su historia pásate por esta web.

Tan solo necesitarás unas tres horas para recorrer el corazón de la ciudad portuguesa de El Jadida y es un recorrido que vale la pena que incluyas en tu lista de lugares que ver en la costa de Marruecos.

Los portugueses la llamaron Mazagan y aquí construyeron una pequeña ciudad amurallada que me recordó mucho a Stone Town en Zanzíbar por sus casas de colores destartaladas, fachadas llenas de desconchones y manchas de humedad, sus contraventanas de madera y los enormes gatos que pululan por todos los rincones.

Además de la cisterna que construyeron los portugueses para almacenar agua de lluvia, que estaba cerrada por obras de restauración, en la ciudad portuguesa de el Jadida puedes ver la fachada de la Iglesia de la Asunción, también cerrada y el exterior de una pequeña sinagoga. Aunque en esta ciudad de la costa atlántica marroquí no hubo “un mellah” (barrio judío) la pequeña comunidad judía que vivió aquí también tuvo su lugar de culto.

El puerto y su fortaleza con forma de estrella fueron incluidos el año 2004 en las listas del Patrimonio de la Unesco.

Disfruté mucho paseando sin rumbo por sus callejuelas. Son tranquilas y pintorescas. Entré en las tiendas de artesanía y subí hasta la muralla para pasear y contemplar desde las alturas las vistas del océano Atlántico y de la ciudad.

Si quieres comer o cenar en la ciudad portuguesa de El Jadida te recomiendo la L´Iglesia. Una antigua iglesia que fue reconvertida en hotel-restaurante. Si tu presupuesto no da para muchas alegrías, puedes ir al Restaurant Kaalat Naji, está fuera de la ciudad portuguesa. Es un restaurante de cocina tradicional marroquí, con comida rica y a buen precio. No te pierdas su pastilla de pollo y piñones, está buenísima.

Hay que comer bien porque tenemos que continuar con nuestro viaje.. Regresaremos a la carretera para ir hasta otro de mis rincones favoritos de la ruta por la costa de Marruecos, Oualidía.

Oualidía: Playas kilométricas y un festín de ostras

A unos 80 kilómetros de El Jadida nos encontrarnos con el Marruecos Atlántico más tranquilo y marinero. Este es un buen lugar para ir si eres amante de la playa y de la gastronomía. Si te gustan las ostras aquí puedes ponerte morado porque en Oualidía las cultivan y al lado de la playa verás que hay varios puestos donde las venden. Si te gusta el pescado y el marisco, en Oualidía hay estupendos restaurantes a buen precio.

Este es un destino playero para la clase alta marroquí y cada año que pasa es más conocido por los europeos como destino de sol y playa e incluso sus olas se están poniendo de moda entre los surferos. El océano Atlántico no se caracteriza por ser tranquilo y sus corrientes son peligrosas. Sin embargo, la ubicación de Oualidía permite disfrutar de un baño sin sufrir el riesgo de ser tragado por el océano.

Hay una laguna con forma de medialuna protegida de las corrientes por unos promontorios rocosos. En verano puedes darte en esta laguna un chapuzón y durante el invierno cuando los turistas se marchan ocupan su lugar los flamencos, que pasan aquí toda la temporada hibernal.

Cuando desciende la marea, su playa se ve aún más imponente y kilométrica. En Oualidía puedes hacer varias actividades, dar paseos a caballo, en quad o a pie. Si vienes en verano puedes recorrer su litoral en barquita para ver las cuevas que hay en los acantilados.

Una recomendación, si quieres ir a comer o alojarte en Oualidía te recomiendo el hotel-restaurante la Sultana, no es barato, pero no te va a decepcionar.

Como era invierno nos limitamos a dar un paseo por la playa, después regresamos al coche para seguir rumbo sur y continuar explorando la costa oeste de Marruecos.

Safi: La ciudad de los ceramistas

Continuamos con nuestra ruta por la costa de Marruecos. Esta vez vamos a evitar la autopista y nos adentraremos en las carreteras secundarias que discurren en paralelo a la costa.

De Oualidia a Safi hay unos 65 kilómetros, se tarda más o menos una hora. Es un trayecto de lo más pintoresco en el que se suceden playas kilométricas y acantilados de vértigo, donde chocan las olas enfurecidas del Atlántico. En este tramo antes de llegar a Safi hicimos una parada en la Plage Sable d’or Oulad Ghanem, una playa infinita y salvaje.

Con tan solo siete años visité por primera vez Safi, ha cambiado mucho desde entonces, pero continúa siendo un centro artesanal en el que los alfareros que siguen dando forma al barro utilizando técnicas ancestrales. Desafortunadamente ahora en su mercado hay menos hueco para la artesanía y más para las burdas falsificaciones de marcas de ropa y zapatillas deportivas.

Si eres fan de la artesanía y buscas algo especial sube hasta la “Colline des Potiers” aquí podrás ver como elaboran las piezas de cerámica y seguro que encuentras algo bonito para llevar, eso sí no te olvides de regatear.

Bajamos hasta el puerto de Safi, es un puerto de lo más activo entre las exportaciones de fosfatos y las capturas sardineras. Echamos tan solo un vistazo porque queríamos conocer la historia de esta ciudad de la costa atlántica de Marruecos.

Los almohades fueron los primeros en establecerse en Safi, ellos la fortificaron y dos de sus puertas de acceso son interesantes: Bab Achaâba y Bab El Kouass. Las murallas las restauraron los portugueses y las dotaron de varias torres de vigilancia. Los portugueses dejaron en Safi unas cuantas edificaciones defensivas como el Castillo del Mar del s. XV.

Quisimos entrar en la catedral portuguesa, pero estaba cerrada. No pienses que es una catedral como las europeas porque apenas queda nada de ella, ya que el rey Emanuel, cuando los portugueses se retiraron de Safi ordenó su destrucción por lo que solo se puede ver una pequeña capilla.

Si buscas en Safi un lugar con vistas ve hasta “Dar Soltan”. La casa del sultán era una ciudadela almohade y dentro de ella puedes visitar el Museo Nacional de Cerámica.

Si eres amante del surf, en Safi tienes dos spots que son conocidos internacionalmente: El Surf Park de Sidi Bouzid y Ras Lafaa, llamado “la roca del diablo“. Este último está incluido como una de las diez derechas mejores del mundo para surfear, pero ojo, que estos son spots para “surferos pro”.

Si estás buscando una playa en Safi, hay una de arena dorada, la kilométrica playa de Lalla Fatna y si eres de los que les gusta la pesca ve hasta la playa del cabo Beddouzza.

En Safi comimos en el Cafe Lilot Chatain, está por encima de la playa surfera Ras Lafaa. Para llegar necesitas coche puesto que está en las afueras de la ciudad. Desde su terraza las vistas del océano y de la ciudad son completamente espectaculares. Allí pedimos una parrillada de pescado que estaba buenísima y no era nada cara.

El tramo que que va de Safi a Essaouri tiene un montón de spots playeros. Si vas con tiempo te recomiendo de nuevo que te desvíes de la carretera principal y te internes por las pistas de tierra para descubrir kilométricas playas salvajes. Nosotros fuimos a la Plage sidi Ali battach, la Plage Bhibeh y también hicimos una parada en el Cabo Hadid, las tres son completamente espectaculares.

Si vas en verano y tienes intención de bañarte ojo con las corrientes, ten en cuenta que en estas playas no hay socorristas y el océano es peligroso.

Essaouira: La perla de la costa de Marruecos

Essaouira está de moda, quizás porque es la ciudad más bonita de la costa atlántica de Marruecos y esto ya lo sabe mucha gente, por lo que aquí es donde te vas a encontrar a más turistas.

Su tranquila playa, las callecitas repletas de tiendas, su gastronomía y unos cuantos rincones históricos la convierten en una ciudad llena de encanto, de lo más apetecible para quedarse durante varios días.

Essaouira es una ciudad fortificada frente al mar, antes de recorrerla hay que librarse del coche, no entres en la medina con él y déjalo en los aparcamientos que hay fuera de las murallas, frente a la playa. Cuando te marches deberás pagar a los vigilantes del parking calcula que suele ser entre 20 y 30 Dh al día.

No te llevará mucho tiempo conocer Essaouira porque es una ciudad pequeña así que puedes pasear sin prisa disfrutando de sus callejuelas blancas y azules.

Casi todos los lugares de interés están dentro de su medina que pertenece al Patrimonio de la Humanidad. Las murallas de Essaouira y la Scala se hicieron muy conocidas tras aparecer en la tercera temporada de Juego de Tronos.

El recorrido por Essaouira puedes iniciarlo justo aquí en las murallas, es un paseo de lo más agradable. Una vez llegues a la gran explanada de la Place Moulay El Hassan te encontrarás con otro de los lugares que no te puedes perder en Essaouira, el puerto de pescadores. Construido en el s. XVIII sigue desde entonces teniendo una actividad incesante. Está lleno de barcos de pesca que van y vienen con sus capturas. Verás a los pescadores reparando redes, llevando cajas repletas de peces mientras las gaviotas intentan llevarse algo a la boca.

Si buscas un lugar en Essaouiraa para ver la puesta de sol, te recomiendo que subas hasta la terraza de la azotea del café Taros con vistas al puerto. Recuerda que no te puedes marchar de Essaouira sin tomarte un pescado a la parrilla.

Aunque te de reparo perderte por las estrechas y zigzagueantes callejuelas de medina de Essaouira, no te preocupes porque son seguras. Además de tiendas con un montón de artesanía aquí puedes comprar aceite de argán que se fabrica en las cooperativas cercanas. En la ciudad hay multitud de galerías de arte y de tiendas de discos con música psicodélica en recuerdo de aquellos hippys que se asentaron en los años 60 tras ponerlo de moda Jimmy Hendrix.

Te recomiendo también dar una vuelta por el mellal de Essaouira o lo que es lo mismo el antiguo barrio judío.

Si buscas un lugar barato donde comer en Essaouira te recomiendo el Restaurant Berbere. No es un lugar elegante, ni especial sino más bien todo lo contrario, es un lugar sin pretensiones, pequeñito, regentado por mujeres que preparan con cariño comida casera, rica, barata y deliciosa «que más se puede pedir». No vayas en horas punta porque no tienen mucho espacio y siempre está bastante concurrido, si vas tarde te tocará esperar. En cuanto a donde dormir en Essaouira nosotros estuvimos en el Riad Mimounia, un Riad enclavado en la muralla frente al Océano lleno de encanto.

La playa de Essaouira es larga y suele ser muy ventosa, por lo que es un buen destino para los amantes del windsurf y el kite. Tuvimos suerte porque cuando estuvimos no sopló nada de viento. Pasamos un rato aquí viendo como paseaban los camellos por la orilla del mar en busca de algún turista. Desde la playa se ven los peñones de piedra que forman las islas Purpuraires que aún albergan vestigios portugueses. Además de la turistada de ir en camello por la playa también puedes recorrerla a caballo.

Si buscas en esta zona un pueblo menos turístico que Essaouira con playa, ve a conocer Sidi Kauki, está a tan solo 25 kilómetros de Esauira y seguro que también te va a enamorar.

Costa de Marruecos Mapa

No creas que me voy a despedir sin dejarte bien señalizadas todas las ubicaciones de nuestra ruta por el Marruecos Atlántico. A continuación tienes la ubicación de las playas, cafés, restaurantes, alojamientos y de todos los lugares que ver en la costa de Marruecos.

Espero que te haya gustado este recorrido, un lugar de playas salvajes, lleno de rincones con historia.

Feliz fin de semana 😊

Salir de la versión móvil