Vagando Por Mundopolis

Excursión a la Pagoda del Perfume desde Hanói

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Algunas veces el viaje es mucho mejor que el destino y creo que esto es lo que pensé tras hacer la excursión a la Pagoda del Perfume desde Hanói.

Cerca de Hanói, se encuentra un conjunto de templos que forman la llamada Pagoda del Perfume. La excursión para llegar hasta aquí lleva un día entero, ya que hay que coger varios medios de transporte: coche, barca y hasta un funicular. Estarás pensando, pero ¡que dice ésta¡ demasiado lío para conocer un sitio. ¡Nooo, espera! porque verás que la excursión y el recorrido realmente merecen la pena

La Pagoda del Perfume está enclavada en las montañas de Mármol, unas impresionantes montañas calizas rodeadas por un entorno privilegiado. Parte del viaje hay que hacerlo remontando el río Suoi Yen que serpentea entre estas montañas. El viaje por el río se hace en una barca a remos, por lo que permite disfrutar pausadamente de un paisaje de postal.

Nuestro destino final sería la Pagoda del Perfume, que en realidad no es una sola pagoda sino que son 30 templos. Visitaríamos dos de ellos, el más curioso se llama Huong Tich y está ubicado dentro de una cueva que cobija una de las estatuas más veneradas por los vietnamitas, la estatua de la diosa de la clemencia.

Os cuento como llegar hasta la Pagoda del Perfume, lo que te vas a encontrar allí, cuál es el recorrido y como puedes organizar esta excursión a la Pagoda de Perfume desde Hanói.

Viaje a la Pagoda del Perfume

Iniciamos la excursión a la Pagoda del Perfume desde nuestro hotel en Hanói. El día anterior habíamos visto en la recepción un cartel que anunciaba esta excursión, solo incluía el transporte y tenía buen precio, así que lo cerramos con ellos.

A primera hora de la mañana, un coche nos recogió en nuestro hotel, nos esperaban 60 kilómetros y dos horas de trayecto para llegar a la aldea My Duc. Esta aldea se encuentra en la orilla del rio Suoi Yen y desde su embarcadero, parten las barcas que remontan el río que te acercan hasta dónde se encuentra la Pagoda del Perfume. Estuvimos durante unos minutos deambulado en el pueblo y por la orilla del río.

Nos llamó la atención que las remeras solo fueran mujeres y es que aquí, solo están autorizadas las mujeres a llevar las barcas que conducen hasta la Pagoda del Perfume. Todos los años se celebra entre las mujeres del pueblo un sorteo para conseguir un puesto de remeras. La condición es que las mujeres sean viudas, hijas o hermanas de fallecidos en la guerra. Estuvimos esperando un rato en la orilla, hasta que nos dijeron en qué barca teníamos que subir.

Las barquitas son todas metálicas, con muy poco calado. Pasado el rato llegó una pareja de coreanos y los cuatro nos metimos en la tambaleante barca de acero.

Aunque a primera vista nuestra remera parecía ser de lo más frágil, solo era en apariencia, porque llevaba el sampán sin pestañear. Estas mujeres, si se apuntaran a las olimpiadas, seguro que se llevaban el oro olímpico en remo, porque vaya fuerza que tienen.

Los barcos no están techados así que, si decidís hacer la excursión de la Pagoda del Perfume, mirar la previsión del tiempo antes, porque hacer este trayecto con lluvia puede ser una pesadilla.

El paisaje que nos rodeaba, se parecía mucho al de la cercana Bahía de Halong o al de Yangshuo, en China. La silueta de las montañas kársticas en tonos verdes y azules se elevaban alrededor del río y durante todo el trayecto estuvimos rodeados por bosques y campos de arroz que parecían sacados de una acuarela.

Hicimos una primera parada en la Pagoda Thiern Tru, solo paramos unos minutos puesto que nos dijeron que lo mejor era que continuáramos el camino y que la viéramos a nuestro regreso. Así que nos hicimos unas fotos y regresamos de nuevo a la barca.

Navegábamos lentamente, así que todo el tiempo lo pasamos disfrutando de la serenidad que transmitía el paisaje. En el camino nos topamos con una zona llena de lotos. El loto es la flor nacional de Vietnam, simboliza el compromiso, la pureza y la belleza. Además de verla en el agua, seguro que os encontrareis esta planta en alguno de los platos de la rica gastronomía vietnamita, sirviendo como envoltorio de algún alimento o bien troceada en alguna ensalada. Se utilizan todas las partes de esta planta, incluso en infusión y también en remedios tradicionales.

Por la noche sus flores se cierran y se hunden bajo el agua. Cuando amanece vuelven a resurgir y se abren de nuevo en cuanto les tocan los rayos del sol, por eso también se las llama las «flores del amanecer». Durante dos meses muestran su preciosa floración y en el mes de agosto comienzan a marchitarse.

Se dice que el mismísimo Buda se bañó en las aguas de este río, así que muchos fieles lo emulan sumergiéndose en sus aguas. Tras el plácido recorrido en la barca llegamos a tierra. Nos bajamos y nos dijeron que teníamos dos opciones para llegar hasta la Pagoda del Perfume, bien cogiendo el funicular o andando.

Iniciamos la subida por el sendero, nos dijeron que tardaríamos como una hora en llegar, pero tras dar dos pasos empezamos a sudar como auténticos pollos, así que dimos la vuelta y fuimos directos al funicular. Sinceramente creo que fue lo mejor que pudimos hacer.

Una pareja de americanos que vimos al inicio del camino, decidieron subir andando. Cuando les vimos llegar a la cima parecía que les había pasado un camión por encima, llegaron empapados en sudor y completamente extenuados. Además, según nos dijeron, en la subida no había nada interesante que ver. Así que, aunque subáis andando no vais a tener vistas espectaculares, ni os vais a encontrar con nada en especial sino que solo hay algunos puestos en los que venden souvenirs y pequeñas pagodas. Por lo que sinceramente, os recomiendo subir en funicular.

Si queréis hacer algún trayecto andando, hacerlo cuando regreséis al río, ya que es cuesta abajo. Pero para subir, sin duda coger el funicular, ahorrareis mucha energía y sobre todo tiempo que podéis emplear en explorar tranquilamente la cueva y los alrededores dónde se encuentra el templo principal.

Además, el funicular tiene otro punto a su favor, ya que las vistas son impresionantes puesto que todo el trayecto se hace entre las montañas. Tras unos minutos atravesando las montañas llegamos a nuestro destino, la Pagoda del Perfume.

La Pagoda del Perfume es uno de los lugares de Vietnam más sagrados para los budistas. Todos los años se celebra aquí el “Festival de la Pagoda del Perfume”. Normalmente suele realizarse entre los meses de marzo y abril. Es el periodo en el que viene más gente, puesto que acuden cientos de peregrinos procedentes de todo el país. Se supone que Buda hizo aquí una parada durante su peregrinación y se dedicó a salvar las almas descarriadas de la gente que acudía a él.

Pagoda Huong Tich

Nos bajamos del funicular y nos dirigimos hacia la cueva Huong Tich. Su nombre significa algo así como “trazos de fragancia”, de ahí que se la haya bautizado a este lugar como la Pagoda del Perfume. Aunque no esperéis oler a nada, no hay flores, ni nada desde dónde provenga algún tipo de fragancia para justificar ese nombre. Una vez llegamos a la entrada de la cueva nos invadió un frescor que agradecimos, ya que era como si hubiéramos entrado en una zona con aire acondicionado. La verdad es que fue una gozada, puesto que el calor húmedo que hacía en el exterior era como para desmayarse.

Cuando lleguéis a la entrada de la gruta fijaros, porque dicen que tiene forma de la boca de un dragón. La parte del centro se supone que es dónde está la lengua y hasta las amígdalas del dragón. La verdad es que la similitud no es desacertada.

La cueva es muy grande, en su interior había pequeños altares con estatuillas budistas de todos los tamaños, iluminados por pequeñas velas junto a grandes estalactitas y estalagmitas. Es curioso, porque los vietnamitas también acuden a la Pagoda del Perfume para hacer peticiones a las estalactitas y estalagmitas que hay en el interior de la cueva, como si se tratara de un culto animista.

Acuden para tocarlas y rezar frente a ellas, porque se dice que éstas tienen poderes para conceder deseos. Además de buscar la prosperidad, muchos agricultores piden aquí que sus cosechas sean abundantes, pero también las mujeres vienen a pedir otras cosas, como quedarse embarazadas de una niña.

Después de pasar un rato en el interior de la cueva disfrutando de su frescor, regresamos al funicular para iniciar el trayecto de vuelta que nos llevaría de nuevo hasta nuestra barca. Nuestra siguiente parada sería la Pagoda Thiern Tru, también llamada la Pagoda de la Cocina Celestial.

Pagoda Thien Tru

A la pagoda Thien Tru se la conoce con otro nombre curioso, la Pagoda de la Cocina Celestial. El templo tiene tres niveles que se alzan sobre la ladera de una montaña.

Cuando llegamos estaba hasta arriba de devotos, la mayoría eran personas mayores que estaban en las salas del templo cantando y rezando. Frente a la pagoda había otro edificio que tenía un triple tejado y dentro una gigante estatua de Quan Am presidía la estancia.

La Pagoda Thien Tru y todos los edificios que la rodean son muy bonitos pero además, se encuentra en un entorno espectacular así que merece mucho la pena conocerla. El edificio que podéis ver ahora tuvo que ser reconstruido, ya que durante el periodo colonial francés se lo cargaron.

Tras pasar un buen rato paseando por todo el recinto regresamos al embarcadero, tocaba deshacer el camino de vuelta a Hanói.

Como organizar la excursión a la Pagoda del Perfume

No necesitáis reservar desde España la excursión. Si lo hacéis por internet os saldrá mucho más caro que si la contratáis in situ una vez que estéis en Vietnam. Si decidís hacer la excursión de la Pagoda del Perfume esperar a estar en Hanói para organizarla. La mayoría de los hoteles ofrecen esta excursión y los vietnamitas son bastante serios. También podéis contratarla en las agencias de viaje de Hanói.

Tenéis la opción de incluir o no la comida en esta excursión, nosotros no lo hicimos. Encontraréis en el recorrido restaurantes donde podéis comer a buen precio.

Espero que disfrutéis de la Excursión a la Pagoda del Perfume en Vietnam, porque cada parada del recorrido merece la pena.

Feliz fin de semana

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