Vagando Por Mundopolis

El Volcán Khorgo y El Gran Lago Blanco

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Sonó el despertador, eran las siete de la mañana, estábamos en el Terkhiin Tsagaan Nuur National Park, un entorno protegido por el Gobierno Mongol, que incluye dos lugares que tenéis que ver en Mongolia, en la provincia Arkhangai, el volcán Khorgo y el Gran Lago Blanco.

Como os conté en el último post de Mongolia, después de visitar el cañón del río Chuluut fuimos a un campamento de gers cercano al extinto volcán Khorgo, para pasar la noche, ya que nuestra intención era subir a primera hora de la mañana hasta su cráter.

Después del desayuno nos pusimos en marcha, ascenderíamos por las faldas de este volcán que, aunque ahora es un remanso de paz, hace unos 8.000 años expulsó lava cual dragón furioso, inundando con fuego, lava y piedras todos los valles que lo rodean. Este fue el último volcán activo que hubo en Mongolia.

El Volcán Khorgo

El cráter del volcán Khorgo se eleva a 2.210 metros de altitud. La subida es fácil, no tienes que estar en buena forma física para llegar hasta su cima, si he subido yo sube cualquiera.

Entre subir, bajar y recorrer todo el perímetro del cráter que tendrá como unos 200 metros de diámetro, pasamos allí unas dos horas.

Una vez estás en el borde del cráter la vista es espectacular. Muy cerca de él, se alzan otros volcanes extintos y las montañas del khangai que se elevan a 3.000 metros de altitud.

Desde allí divisábamos la gran mancha azul del Gran Lago Blanco, que se encuentra muy cerca del volcán Khorgo.

En uno de los lados del volcán los árboles van descendiendo como si fueran una lengua verde, hacia la base del cráter. Cada vez van ganando más terreno, son alerces siberianos, un árbol que se encuentra en Siberia y en lugares tan gélidos como este, ya que son de los pocos capaces de soportar un clima tan duro y helador como el de Mongolia.

Aunque pudiera pensarse que por culpa del rastro de piedras que dejó el volcán cuándo vomitó su lava, poca vida puede encontrarse aquí, ya que hay zonas en las que solo hay piedra pómez negra sin nada de vegetación, no es así.

Toda la zona que ocupa el volcán Khorgo está protegida, por tener un catálogo raro y único de flora y fauna, que se encuentra en grave peligro de extinción.

Solo en especies vegetales, hay catalogadas 1.600 tipos de plantas diferentes y los bosques que rodean al volcán están poblados de lobos, zorros, marmotas, jabalíes y ciervos, además de muchos tipos de aves.

Mientras paseas por el borde del cráter además de los «ovoos» que ha dejado la población local, hay una zona de rocas basálticas cubierta de burbujas al que los lugareños denominan “yurtas de basalto”.

El Gran Lago Blanco: Terkhiin Tsagaan

Una vez que descendimos del cráter del volcán Khorgo nos dirigimos a otro de los lugares más chulos de la región de Khangai, el Lago Terkhiin Tsagaan, al que también se le conoce también como el Gran Lago Blanco.

El lago se formó gracias a la erupción del cercano volcán Khorgo, del que le separan tan solo tres kilómetros.

La corriente de lava fue deslizándose desde el cráter del Khorgo hasta que topó con el río Selenga. La lava cerco el agua bloqueándola y así se formó el Gran Lago Blanco o como allí se llama el lago Terkhiin Tsagaan.

El lago es gigantesco, tiene nada menos que 16 kilómetros y se encuentra a bastante altitud, 2060 metros. Su parte más profunda cuenta con 20 metros que no es poco.

Durante la mayor parte del año el lago está congelado. En verano los que no seáis frioleros podréis daros un chapuzón.

A mi sinceramente no me motivó nada hacerlo, porque el agua estaba helada y no invitaba para nada a meterse. Los únicos atrevidos fueron unas vacas-yak que remojaban sus melenas en la orilla.

Fuimos dos veces al lago para contemplarlo desde diferentes lugares. La primera vez que fuimos fue después de bajar del volcán Khorgo.

Estuvimos dando una vuelta por una zona plagada de formaciones de lava. Estas esculturas naturales fueron creadas cuando la lava se topó con el agua gélida. El contraste de temperatura hizo que la lava se quedara petrificada, al enfriarse se formaron cuevas, grietas y recovecos, que ahora sirven de escondite a pequeños roedores.

Si sois aficionados a la ornitología aquí lo vais a gozar, puesto que en muchos recovecos de las rocas anidan muchas aves.

En el centro del lago hay una pequeña isla donde nidifican cisnes, gansos, patos, gaviotas, garzas comunes, garcetas blancas y charranes.

Unos diez pequeños riachuelos siguen alimentando con agua al Gran Lago Blanco y este lago a su vez provee de agua al río Chuluut, del que ya os hablé cuando visitamos sus gargantas.

Como os podéis imaginar aquí no podía faltar otra leyenda mongola que explica el origen de este lago.

Y es que, cuentan que erase una vez que una pareja de ancianos fue a un pozo dónde la población se abastecía de agua. Llenaron sus cántaros de agua pero se olvidaron de tapar el pozo. El agua comenzó a brotar de forma enloquecida, tanto que terminó inundando todo el valle.

Sus habitantes desesperados buscaron la ayuda de uno de sus superhéroes de la mitología local. Para solucionar el sarao que habían organizado los abuelitos, lanzó una flecha con la que cortaría la la cima de una montaña. La cumbre tenía la forma de cono perfecto que le serviría como tapón para cerrar el pozo.

Así que de acuerdo con las leyendas locales, todo el agua que había salido del pozo extendiéndose por el valle formaría el Gran Lago Blanco.

Nos fuimos a comer, después no teníamos ningún plan. Dado que lo único que se puede hacer es dar un paseo, cogimos las cámaras y nos dedicamos a dar una vuelta por la zona.

La zona es bonita y durante el verano los valles están llenos de animales que pastaban por la zona.

Las rocas basálticas están desperdigadas por todo el paisaje como si fueran esculturas naturales y los yaks pastaban a sus anchas mientras sus dueños se afanaban en ordeñarlos.

Cada vez que nos acercábamos a un ger sucedía lo de siempre. El perro furioso nos enseñaba los dientes y se liaba a ladrarnos como descosido.

Y así pasamos la tarde, paseando entre yaks y ladridos de perro hasta que cayó la noche.

Datos prácticos de la zona

Toda el área del Terkhiin Tsagaan Nuur National Park está especialmente protegida. Para entrar en el Parque Nacional hay que pagar una entrada de 3.000 tugriks por persona y 1.000 tugriks por cada automóvil. 

La mejor época para visitar el Terkhiin Tsagaan Nuur National Park es entre junio a septiembre, durante la temporada de verano.

En verano es cuando además abren los campamentos de gers turísticos que hay en las inmediaciones del volcán y del lago.

Al día siguiente continuaríamos nuestro viaje las siguientes etapas discurrirían por el norte de Mongolia, para conocer unos misteriosos menhires. Si queréis saber cómo fue nuestra siguiente etapa y nuestro recorrido hasta los menires Uushigiin Uver Deer Stones, pasaros por ésta otra entrada del blog.

Feliz fin de semana

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