Vagando Por Mundopolis

El Monasterio de Chimi Lhakhang

Amaneció en Punakha era nuestro tercer día en Bután. Después de pegarnos un desayuno pantagruélico, nos pusimos en marcha. Íbamos a pasar la mañana en Lobeysa una localidad en el Distrito de Punakha dónde los falos son los  protagonistas indiscutibles. Si, si, habéis oído bien, falos, luego entenderéis porque😊.

A Lobeysa se llega desde Punakha a través de una pista de tierra. Era finales de septiembre, tiempo de cosecha y los agricultores se afanan por recoger el arroz y el trigo de los campos.

El paisaje una mezcla de verde esmeralda y oro desprendía una paz y tranquilidad impresionante. Habíamos venido hasta aquí para conocer un curioso monasterio, el Monasterio de Chimi Lhakhang.

Para llegar, dimos un largo paseo atravesando los campos de cultivo. En medio de ellos vimos varios chortens (estupas budistas) y plantadas en mitad del campo, se alzaban las banderas de oración que se mecían al son del viento, sujetadas por altos postes de bambú. Todo para elevar al cielo las plegarias de oraciones de los fieles budistas.

El paseo hasta el monasterio Chimi Lhakhang es una delicia. El paisaje que lo rodea solo transmite quietud, paz. Nos deteníamos en los chortens blancos con coloridos tejados para girar las ruedas de molinos de oraciones. Parábamos en las pequeñas casas de los agricultores, en las que se secaban chiles de un rojo chillón. El entorno que rodea al monasterio es de una belleza tranquila, de esa que invita a quedarte más tiempo del que realmente tienes.

Llevábamos media hora paseando y a lo lejos, en el alto de una colina comenzamos a divisar el monasterio Chimi Lhakhang.

El Monasterio Chimi Lhakhang

Este monasterio fue fundado en 1499 por un monje nada convencional. Un monje que durante toda su vida se comportó como un personaje de primera. El lama Drukpa Kunley, al que se le conocía como el Divino Loco.

Hay muchas historias sobre las correrías de este monje. Cuando os las cuente, vais a pensar que estoy describiendo a un sátiro y no a un lama. Se dice que durante su vida Drukpa Kunley mantuvo muchas relaciones sexuales. Hasta dejó embarazadas a varias mujeres, incluyendo a una monja. Se emborrachaba, comía en exceso e incluso se alargó el pene, para utilizarlo, cual maestro jedai, para dominar a los demonios. Pero siempre siguiendo las enseñanzas budistas.

Su super pene prodigioso era conocido como el «Rayo de la Sabiduría Flamígera». Después de esta descripción pensaréis que alguien así, está muy alejado del sendero budista, pues no es así. El Divino loco fue muy respetado y en la actualidad los butaneses le siguen venerado.

La elección del lugar dónde se encuentra el Monasterio Chimi Lhakhang no fue al azar. Una leyenda nos lo explica:

Había un demonio llamado Loro Duem, que solo se dedicaba a aterrorizar a los habitantes de la zona y para fastidiar aún más, se hizo con el control del paso de Dochula (del que ya os hablé en otro post ). Por lo que ningún lugareño podía cruzar las montañas.

Hartos de la situación, decidieron pedir ayuda al Lama Drukpa para que este se deshiciera del demonio pesado. Cuando Drukpa fue a destruirlo, el demonio salió huyendo y emulando al mismísimo Mortadelo, se transformó en un perro de color gris para despistar a nuestro protagonista y se fue huyendo hacia la cima de una colina.

Drukpa le persiguió y logró someterlo con su «rayo mágico de sabiduría«, es decir, su pene, encerrándolo dentro de un chorten. El Divino Loco decidió enterrar al perro/demonio bajo esa colina, porque según él, tenía la forma del pecho de una mujer y pronuncio las palabras ”Chi-mi” que significa “No hay perro” y construyó encima un chorten. Antes de enterrarlo, el demonio decidió rendirse y convertirse en su discípulo pasando de demonio, a deidad local.

En este lugar, es donde está situado el templo de Chimi Lhakhang. Un pequeño monasterio, muy austero que no tiene nada en especial. Lo que le convierte en mágico, es que a él acuden mujeres de todo el mundo para quedarse embarazas y parece que es efectivo. Como testimonio del poder de fecundación que tiene para el que lo visita, podéis ver un álbum con fotos de mujeres de todo el mundo con sus bebes, todos engendrados después de una visita al monasterio y de haber recibido la bendición, con un pene, que pertenecía al Divino Loco.

¿Pero quién era Drukpa Kuenley, el Divino Loco?

Drukpa Kuenley (1455-1529) era originario del Tibet. Explicaba las enseñanzas budistas de una forma nada convencional. Pensaba que las estrictas formas en las que normalmente se transmitía no tenían sentido. Desafió las estrictas normas ortodoxas de la época y prefirió contarlas través de poemas divertidos, amor libre y sexo, aderezándolo por supuesto, con un buen vino. Los lugareños, lejos de asustarse le veneraban. Su frase el vino y las mujeres son mi meditación, motivó que le pusieran el sobrenombre de El Divino Loco.

En el monasterio de Chimi Lhakhang se encuentra el falo de madera original que Drukpa Kuenley trajo desde Tíbet.

Otra cosa que seguro os sorprenderá y os llamará la atención cuando estéis en Lobeysa  y en las aldeas cercanas, es que todas las casas tienen penes dibujados, decorando las fachadas. Lo mejor es que además están pintados de diferentes formas, con lacitos, ojos, alitas e incluso ojos….

Cuando nos acercábamos al pueblo no dábamos crédito de lo que estábamos viendo. Casi todas las fachadas estaban decoradas con dibujos de penes gigantes eyaculando, nos dio la risa tonta, ya que era muy chocante en un país tan conservador y discreto como el butanés, ver aquella oda fálica.

Tradicionalmente, los butaneses creen que estos símbolos fálicos ayudan a protegerse del mal. Por eso los ponen en las esquinas de las fachadas de las casas. Además sirve para atraer la fertilidad, las buenas cosechas y la riqueza.

Así que como os podéis imaginar en Lobeysa hay unas cuantas tiendas de recuerdos en las que solo venden objetos con forma fálica. Llaveros, velas, con ojos, sin ellos. Los encontraréis en todos los tamaños, pero recordad, aquí no hay ninguna connotación sexual, su significado es meramente protector, alejado de toda lujuría que tanto le gustaba al Divino Loco.

En cualquier caso, su recuerdo perdura aquí, en las leyendas que siguen contando los lugareños y en los penes voladores que decoran las fachadas😊

Como os he contado, el Monasterio no tiene nada en especial si lo comparamos con los impresionantes Dzongs que hay en Bután. Lo curioso de este lugar es la historia que rodea al Divino Loco. Si vais a Bután incluirlo como parada, porque lo que si merece la pena y es especial, es el paseo que se hace por el valle de Lobeysa para llegar al Monasterio de Chimi Lhakhang rodeado de los imponentes Himalayas.

Nuestra siguiente parada sería Punakha, allí conoceríamos uno de los Dzongs más impresionantes de Bután, si queréis saber todo lo que vimos allí os lo cuento en otra de las entradas del blog.

Feliz fin de semana😊

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